José María Calderón, subdirector de OMP

«Anastasio Gil se ha dejado la piel por las Obras Misionales Pontificias y si mi nombramiento como subdirector de OMP es lo que él necesita ahora mismo, pues entonces estoy dispuesto a lo que haga falta», explica el delegado de Misiones de Madrid

José Calderero de Aldecoa
José María Calderón en una de las experiencias misioneras de verano con jóvenes. Foto: OMP

El delegado José María Calderón ha sido nombrado nuevo subdirector nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP). Compaginará este servicio con el que ha ofrecido hasta ahora –desde 2007– como delegado episcopal de Misiones y director diocesano de OMP de la diócesis de Madrid, y con su cargo de párroco en la iglesia del Sagrado Corazón.

Fue el propio Anastasio Gil, director nacional de OMP, el que pidió el nombramiento de un subdirector. En declaraciones a este semanario, Calderón confiesa no haber tenido nunca ninguna aspiración ni apetencia personal en este sentido. «Lo que sí tengo es una convicción. Anastasio se ha dejado el pellejo y la vida por esta institución y si esto es lo que él necesita ahora mismo, pues entonces estoy dispuesto a lo que haga falta».

El cargo, de reciente creación y refrendado por el presidente de las OMP en Roma, servirá para apoyar en sus tareas ordinarias al director nacional, con el que Calderón dice sentirse «muy unido desde que soy el delegado de Misiones de Madrid».

Tomando el pulso

De momento, el nuevo subdirector le está tomando el pulso al cargo. «Me estoy empezando a involucrar en cosas que hasta ahora veía desde fuera como, por ejemplo, la preparación a nivel nacional de la Infancia Misionera o el lanzamiento de la revista Gesto. Esto, afirma, «me ayuda a descubrir que la misión es mucho más de lo que yo he estado haciendo hasta ahora, cuando solo tenía relación con los misioneros de Madrid. Ahora me incumben los misioneros de toda España y eso me enriquece mucho».

Sin embargo, José María Calderón, que tan solo lleva tres semanas en su nuevo puesto, todavía es cauto y reconoce que «aún no quiero proponer cosas. Descanso mucho en la autoridad de Anastasio. Él es el director. Yo lo que quiero es ayudar». En este sentido, el subdirector ha presidido ya algunas reuniones aunque, antes de tomar ninguna decisión, prefiere consultar con el director nacional. «Anastasio lleva mucho tiempo dirigiendo OMP y yo entiendo que no tengo la suficiente preparación todavía como para saber cuál sería la mejor decisión y que esta fuera en la línea en la que él ha venido trabajando todos estos años».

Como primer objetivo, Calderón quiere «intentar que las cosas que se están haciendo continúen con la misma fuerza y con la misma bondad con la que se ha venido haciendo hasta ahora», concluye.

José María Calderón nació en Madrid en 1963. Ordenado en 1989, ha ejercido su ministerio sacerdotal en diversas parroquias de la diócesis de Madrid. Se licenció en Teología –especialidad en Moral–, y ha ejercido, entre otras muchas cosas, de consiliario diocesano de Acción Católica, consiliario diocesano de Manos Unidas y, desde 2007, delegado episcopal de Misiones y director diocesano de OMP de Madrid.

Muy vinculado al mundo misionero, el sacerdote ha colaborado con las Misioneras de la Caridad como capellán y confesor y ha tenido experiencias misioneras de verano con jóvenes en países como Etiopía, Cuba, Sierra Leona y República Dominicana entre otros. «Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de conocer la labor de los misioneros españoles en el mundo. Me impresiona la grandeza de ánimo, el espíritu de sacrificio y la alegría por llevar a Jesús a quienes aun no lo conocen», subraya Calderón sobre estas experiencias misioneras.