Jornada por la Vida: los obispos denuncian la «grave paradoja biopolítica» de nuestra democracia
El mensaje de los prelados españoles defiende que «el aborto nunca puede constituir un derecho»
«La defensa de la vida no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia». Así lo afirman los obispos españoles en su mensaje por la Jornada por la Vida, que la Iglesia celebra el 25 de marzo.
#JornadaPorLaVida "La vida, es un don inviolable"
— Of. Información CEE (@prensaCEE) March 10, 2026
➡️Dios confiere a cada ser humano una dignidad infinita e inalienable desde su inicio hasta su fin. https://t.co/45UQgSeB06
Con el lema La vida, un don inviolable, los prelados de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida ha sido la encargada de elaborar los materiales para su difusión. «La biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado», añade el texto.
Un individuo real de nuestra especie
De hecho, los manuales de embriología señalan que el cigoto «no es un proyecto de hombre, sino que es un individuo real de la especie humana y posee un yo ontológico desde su concepción». Por este motivo, reclaman los obispos que «los pensadores que defienden el aborto han de reconocer, por honestidad intelectual, que, desde los primeros momentos de su existencia, el embrión es un ser humano».
«Nos preocupa profundamente la tendencia a elevar el aborto a la categoría de derecho, incluso con rango constitucional o en cartas de derechos fundamentales», continúan los obispos de la Subcomisión, al hilo de la reciente propuesta del Gobierno de incorporar el derecho al aborto a nuestra Constitución, respaldada casi completamente por el Consejo de Estado.

En este contexto, defienden que «el aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana». Esto supone «una grave paradoja biopolítica» y una «incoherencia moral» en una sociedad «que parece incapaz de tutelar al más vulnerable de todos los seres: el no nacido». Y esto es así porque los no nacidos «son los más pobres entre los pobres, pues no pueden defenderse, ni siquiera gritar, ante la agresión».
Por todo ello, «el aborto no es una conquista, sino un fracaso personal y social», de ahí que los firmantes del mensaje sueñen «con el día en que las futuras generaciones miren hacia atrás y les cueste creer que se sacrificaran millones de vidas en nombre de la libertad».