De Francisco, «invitar a todos», a León XIV, «uno en Cristo, unidos en la misión»
En 2026, la Jornada Mundial de las Misiones (JMM) celebra su centenario. Instituida por Pío XI en 1926, esta cita anual recuerda que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los misioneros, sino responsabilidad de toda la Iglesia. El mensaje de León XIV, bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», ofrece una ocasión para reconocer el camino recorrido y renovar el compromiso misionero.
Francisco: salir, invitar y llevar esperanza
Los mensajes del papa Francisco insistieron en una Iglesia misionera, abierta y cercana a todos. En 2024, con el lema «Vayan e inviten a todos al banquete», invitó a salir al encuentro de las personas, sin imposiciones ni proselitismo, y a anunciar el Evangelio con alegría, compasión y ternura.
En 2023, con «Corazones fervientes, pies en camino», presentó a los discípulos de Emaús como imagen de una misión que nace del encuentro con Cristo: la Palabra enciende el corazón y conduce a ponerse en camino. En 2025, el lema «Misioneros de esperanza entre los pueblos» subrayó que el anuncio cristiano debe transmitir la esperanza que nace de Cristo resucitado.
En conjunto, Francisco destacó una Iglesia que sale de sí misma, invita a todos y anuncia el Evangelio mediante el testimonio, la oración, la solidaridad y la cooperación misionera.
León XIV: una Iglesia unida para evangelizar
León XIV mantiene esta orientación, pero acentúa una dimensión fundamental: la unidad de los cristianos como condición para que la misión sea creíble. Su lema, «Uno en Cristo, unidos en la misión», remite a la oración de Jesús: «Que todos sean uno […] para que el mundo crea» (Jn 17, 21).
La comunión con Cristo y entre los creyentes no es un elemento secundario, sino la raíz de la misión. Las divisiones, rivalidades y polarizaciones debilitan el testimonio del Evangelio; por el contrario, una Iglesia fraterna hace visible el amor que anuncia.
Esta unidad no significa uniformidad. Los diferentes carismas, culturas y sensibilidades pueden enriquecerse mutuamente y converger en una misma misión. De ahí también la importancia del diálogo ecuménico y de la colaboración entre quienes siguen a Cristo.
La experiencia misionera de León XIV en Perú da un tono personal a su mensaje. El Papa agradece la oración, la generosidad y el apoyo que sostienen a quienes anuncian el Evangelio, especialmente en los lugares más necesitados. La misión requiere tanto a quienes parten como a quienes colaboran desde sus comunidades mediante la oración y la ayuda material.
El significado del centenario
La celebración de los cien años de la JMM es, ante todo, memoria agradecida y responsabilidad renovada. Recuerda el esfuerzo de generaciones de misioneros y la solidaridad de tantas comunidades que han sostenido la evangelización en todo el mundo. Pero no invita únicamente a mirar al pasado: plantea cómo anunciar hoy a Cristo en una sociedad marcada por conflictos, desigualdades, indiferencia y divisiones.
La novedad de León XIV no consiste en sustituir la propuesta de Francisco, sino en profundizar su fundamento: salir al encuentro de todos exige una Iglesia que viva ella misma la comunión que proclama.
Ambos pontífices convergen en una misma convicción: todos los bautizados están llamados a participar en la misión. Francisco subraya la salida, la invitación y la esperanza; León XIV pone el acento en la unidad que hace creíble ese anuncio.
Cien años después, la pregunta sigue abierta: ¿cómo creerá el mundo en el Evangelio si los cristianos no hacen visible la fraternidad? La misión no consiste solo en llevar el mensaje más lejos, sino en mostrar, con una vida reconciliada y solidaria, el amor de Cristo que une a todos.
P. Isaac González Marcos, OSA