Jesús de Medinaceli. Cuando el Señor de Madrid devuelve la visita a su pueblo
La imagen del Jesús de Medinaceli fue profanada y arrastrada por la calle en el siglo XVII. Un trinitario la rescató de las fauces de los leones y hoy es una de las devociones más populares de la capital
«Se suele decir que el Viernes Santo, Jesús de Medinaceli devuelve la visita que el pueblo de Madrid le hizo el Primer Viernes de Marzo», explica Roberto Chachero, delegado de Formación, Juventud y Comunicación de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.
El Señor de Madrid, como se conoce popularmente a esta imagen, protagoniza el primer viernes de cada marzo un multitudinario besapié al que acuden miles de personas desde diversos puntos de la geografía. «Es un momento que nos invita a mirar al Nazareno presentado ante Poncio Pilato y que nos prepara para la Semana Santa», añade.

El Cristo de Medinaceli es una talla de mitad del siglo XVII, de la altura de una persona, y que fue realizada en Sevilla para la plaza de la Mámora, en el norte de África. En 1681 Mámora cayó en manos del rey Muley Ismael, que en odio a la religión cristiana ordenó arrastrarla por las calles y arrojarla a los leones como si fuese de carne y hueso. Este hecho fue presenciado por un religioso trinitario que, arriesgando su vida, se presentó ante el rey y le prometió el pago de un rescate para lograr la liberación de la imagen. Al final, acabó en Madrid, recibiendo el culto de una esclavitud creada para tal fin en 1710.
Desde entonces, su popularidad fue en aumento y hoy es una de las más queridas de la capital. El Viernes Santo sale en procesión por el centro de la ciudad, junto a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad, y recorre las calles entre una multitud que se agolpa buscando su mirada. Dos son los momentos más distintivos de su recorrido: su paso frente al Congreso de los Diputados —la única imagen de la Semana Santa madrileña que lo hace— y por una abarrotada Puerta del Sol.
Viernes Santo. 3 de abril. 19:00 h.
- Basílica de Jesús de Medinaceli
- Plaza de Jesús
- Calle Duque de Medinaceli
- Plaza de las Cortes
- Carrera de San Jerónimo
- Puerta del Sol
- Calle Alcalá
- Calle Sevilla
- Plaza de Canalejas
- Carrera de San Jerónimo
- Calle Duque de Medinaceli
- Plaza de Jesús
- Basílica de Jesús de Medinaceli
Por todos estos elementos, la de Jesús de Medinaceli es una imagen «con un poder visual», por lo que es fácil que deje a su paso un reguero de sentimientos. «Desde el recorrido se ve mucha emoción y lágrimas en los ojos», cuenta el delegado de la cofradía. Además, tiene la peculiaridad de que a su paso acuden familias enteras: «es una tradición muy familiar que reúne a abuelos, hijos y nietos. Son muchos los que guardan en casa una estampita de Jesús de Medinaceli».
Así, desde su enclave cotidiano en lo alto de un camarín de su basílica, «se ha convertido en un faro para Madrid, al que muchos acuden a dar gracias o a pedir algún favor particular. Y en las familias es una devoción que se transmite de padres a hijos, por lo que entre los hermanos cofrades hay mucha gente joven».

Los hombres y mujeres de trono llevan preparando esta salida desde el mes de enero, pero todo el año los esclavos cofrades reciben una periódica formación sobre la religión cristiana y otros temas más específicamente cofrades. En su dimensión caritativa, los hermanos colaboran con la ONG capuchina SERCADE y con Cáritas de la basílica, además de asociaciones como los bancos de alimentos y la fundación Luz Casanova. Todo ayuda a vivir un Viernes Santo «que dejará en nosotros mucha nostalgia a la espera del año que viene, ¡pero aún nos quedará por vivir toda la Pascua!», concluye Roberto Chachero.
1710
Basílica de Jesús de Medinaceli
5.000
Morado