Jesús Colado, cura en Japón: «La evangelización es por atracción, no tanto por anuncio» - Alfa y Omega

Jesús Colado, cura en Japón: «La evangelización es por atracción, no tanto por anuncio»

Este sacerdote del Camino Neocatecumenal ha participado este miércoles en un encuentro fraterno con el cardenal Cobo

José Calderero de Aldecoa
El misionero en Japón durante la entrevista.
El misionero en Japón durante la entrevista. Foto: Alfa y Omega.

¿Cuánto tiempo lleva en Japón? Imagino que es una cultura muy diferente a la nuestra.
—Llevo casi 21 años. Llegué el 31 de enero de 2005, aunque también he estado en otros lugares, como Filipinas o Roma, formándome. Desde que me ordené, hace ocho años, estoy destinado en la zona sur del país, en Fukuoka. Y sí, ciertamente la cultura japonesa es distinta a la occidental. Aunque hay que decir que los seres humanos tienen las mismas preocupaciones en todos los sitios. La japonesa es una cultura donde prima como prioridad el sentido de llevar adelante el país. Es un sentimiento bastante fuerte forjado por la experiencia de haber salido de la guerra y del hambre. Hay una especie de pacto por el que cuidan lo que es de todos. También hay que hablar del respeto a los mayores y a los superiores. El sentido del deber es muy estricto. La palabra dada, se cumple. Por todo ello, el país funciona muy bien. Uno puede fiarse de los horarios de apertura y cierre, por ejemplo.

¿Y cómo se evangeliza en este contexto?
—Tienen una reticencia muy grande hacia cualquier religión, pero especialmente hacia aquellas que no pertenecen a la tradición japonesa, como el sintoísmo y el budismo. Es verdad que el catolicismo cuenta con mejor estima gracias a la educación. En Japón tienen una presencia fuerte los parvularios de las parroquias católicas, y mucha gente manda a sus hijos allí. Les gusta el método de enseñanza y también que se respeta la religión de cada uno.

Un momento del encuentro.
Un momento del encuentro. Foto: Archimadrid.

No obstante, la principal evangelización es por atracción, no tanto por anuncio. Funciona mejor el hecho de conocer a un cristiano, ver cómo vive. Luego hay gente que piensa «yo quiero vivir así». Yo, por ejemplo, he tenido la gracia de poder bautizar a dos adultos que se casaron con dos cristianas porque les atraía la forma de vivir de sus familias. Veían que había una relación dentro de la familia, que se podía pedir perdón… Eso atrae. Es el testimonio de vida cristiano.

Ha dicho antes que en Japón funciona todo muy bien. De hecho, el país es pionero en movilidad ferroviaria. El famoso «tren bala». ¿Cuál ha sido su experiencia en este medio de transporte? Aquí, desgraciadamente, acabamos de sufrir un grave accidente que ha dejado de momento 42 muertos.
—Ha tenido que ser horrible. Me imagino cómo se deben sentir los familiares de los afectados. Lo primero es transmitir mi oración y mi cariño por todas las víctimas del accidente. En Japón la seguridad es muy alta. Ellos se enorgullecen de no haber tenido ningún accidente. De hecho, priorizan el tren al avión, a pesar de que tarde más, por la comodidad y la seguridad. Yo he podido subir y es verdad que no vibra. Es más, a mí me gusta pintar iconos, y en el tren puedo dedicarme a ello porque no tiembla nada. E impresiona también la puntualidad. En Japón sin un tren sale a las 10:12 horas, sale a esa hora y no a las 10:13 o a las 10:11.

Cobo con los sacerdotes durante el encuentro.
Cobo con los sacerdotes durante el encuentro. Foto: Archimadrid.

Pero sí que hay un problema con el suicidio.
—Es verdad que las estaciones tienen unas puertas automáticas que solo se abren cuando ha llegado el tren, y está parado, para evitar que la gente se suicide. No pasa tanto en la alta velocidad, pero sí en otro tipo de líneas. Hay muchos suicidios.

Acaba de participar en un encuentro fraterno de sacerdotes con el cardenal Cobo. ¿Cómo ha sido? ¿Qué mensaje les ha dejado?
—Ha sido una maravilla. El mensaje es que esta Iglesia es nuestra madre, que esta es nuestra casa. Me he sentido como siempre, muy querido, muy acogido, muy consolado, muy confortado. Ha sido muy bonito poder tener este momento de comunión. Aunque no estoy tanto en Madrid, me he sentido en casa. Estoy muy contento.