Javi Godoy: «Es evidente que hay un renacer de la espiritualidad en la cultura española»
El creador de contenidos analiza para Alfa y Omega el impacto de la espiritualidad en la cultura en general y en el cine en particular
El divulgador sobre cine y otros contenidos audiovisuales, Javi Godoy, participó el pasado martes en el coloquio ¿Hay un renacer de la espiritualidad en la cultura católica?, promovido por UCIPE y SIGNIS España, con la colaboración de la revista Pantalla 90, la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
La cita tuvo lugar en el Centro Ángel Herrera de Madrid y en ella participaron el exdirector de El Mundo, Pedro G. Cuartango; el director de la revista Ecclesia, Fran Otero; y el propio Godoy, todos ellos moderados por Juan Orellana, que es profesor de la Universidad CEU San Pablo, crítico de cine de COPE y TRECE TV y director de la revista Pantalla 90.
—¿Hay un renacer de la espiritualidad en la cultura española?
—Yo diría que es evidente. Negarlo creo que es no querer ver más realidad que la que tenemos adelante. Ahí está Rosalía, que se pone a jugar con la estética y la mística. O la Oreja de Van Gogh, con letras más explícitas. Creo que ahora la cultura se agarra a eso porque permite hablar de cuestiones importantes para la vida moderna sin parecer una taza de Mr. Wonderful.
—¿Pero se trata de una tendencia pasajera o es algo más estructural?
—Yo no creo que sea una tendencia; algo corriente que tiene cierta duración. Eso es más propio de las redes sociales, donde explota un tema, pero luego caduca con la misma rapidez. En este caso, creo que es algo que ha llegado para quedarse porque tiene mucho que ver con la situación actual de la sociedad. Los jóvenes perciben la frivolidad y superficialidad que les rodea. Y precisamente creo que la vuelta de esa espiritualidad es una forma de agarrarse a algo más honesto. También influye la fragmentación social, que nos ha hecho perder esa sensación de comunidad. Pues lo espiritual, lo religioso, tiene ese matiz comunitario del que hoy carecemos. Y creo que eso también es algo que la gente echa de menos. Por último, diría que la situación actual de guerras, de violencia, de líderes mundiales imprevisibles; todo eso influye para que echemos la vista arriba.

—¿Y ese interés se refleja luego en la taquilla? ¿Al espectador le interesa también la espiritualidad?
—Con Los Domingos tenemos la prueba de que este tipo de cine, de temática, resulta atractivo. Ha sido un bombazo en taquilla. Ha funcionado muy bien. Yo la pude ver en San Sebastián, es decir fui de los primeros espectadores, y me fascinó. Estoy convencido de que va a coleccionar premios. Ya ha ganado los Feroz, y algunos otros premios y creo que se coronará en los Goya. Creo que el secreto está en que no se ha tratado el tema de forma panfletaria. Es cero manipuladora.
—¿Cuál es la clave para una mayor presencia del cine espiritual en los grandes circuitos de la cultura española?
—Te contesto fijándome, de nuevo, en Los Domingos. Puede parecer que es una película que habla solo del día en el que los católicos van a Misa, pero también es el día en que las familias se reúnen en torno a la mesa. Al final, habla de conflictos universales y no de una cuestión específica para los católicos. Para mí esta es una de las claves. Se habla de espiritualidad, pero entroncada con cuestiones como la identidad, la salud mental, la familia, el deseo o las redes sociales. Es decir, el cine espiritual no necesita ser más religioso, necesita ser más cinematográfico. Y bueno, no podemos olvidarnos de la autora, que ya había hecho cosas previas muy interesantes.