Heridos de guerra en Ucrania: «¿Quién me diría cuando era preso que iba a competir?» - Alfa y Omega

Heridos de guerra en Ucrania: «¿Quién me diría cuando era preso que iba a competir?»

Igor Pavliak y Vladyslav Shatilo, ucranianos, nos atienden en Strong Spirit’s Games 2025, un concurso de veteranos heridos de guerra organizado el pasado fin de semana en Madrid

Rodrigo Moreno Quicios
Igor Pavliak y Vladyslav Shatilo
Fotos: Rodrigo Moreno Quicios.

—¿Cuál ha sido su historia en el frente?
—Igor Pavliak: Mi nombre es Igor Pavliak, tengo 24 años, soy de Ucrania y veterano de guerra. Antes del conflicto tenía una tiendita en Lutsk y la dejé para alistarme en el Ejército y proteger a mi país y a mi familia. En 2023 recibí tres disparos de un arma automática mientras realizaba una operación especial. Quedé herido en la cara y en los dedos de la mano izquierda. Después, estuve más de 18 meses preso en la Federación Rusa. Estuve primero en Taganrog. Luego en otra ciudad que nunca terminé de ubicar, a más de 3.500 kilómetros de nuestras fronteras.

—¿Cómo fue la situación en prisión?
—I. P.: El trato en la cárcel fue muy duro. Los rusos nos odian, aunque no sé cuál es la razón. Estaban muy enfadados con nosotros y yo me quedé en shock por ello. Sí que me realizaron primeros auxilios al principio para salvar mi vida, porque no podían dejar morir a un oficial (soy sargento de Operaciones Especiales). Pero no quiero hablar mucho de la guerra. Es terrible ir repitiendo mi historia por ahí. Solo pido paz para nuestro país.

Igor Pavliak
Pavliak tiene solo 24 años, pero ya es un veterano de guerra. Tras sufrir graves lesiones en la cara y en la mano y pasar año y medio cautivo de su enemigo, se volcó en el deporte como terapia. Ahora levanta pesos enormes. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

—Pese a sus lesiones, usted acaba de competir en un concurso de fuerza.
—I. P.: Sí, estoy muy contento de estar aquí, en Madrid, en este concurso para veteranos. ¿Quién me diría cuando estaba preso que iba a competir? Aquí hay mucho poderío, flota un espíritu muy especial. Es increíble y la emoción que sentimos es muy fuerte.

—¿En qué disciplinas ha participado?
—I. P.: Remo, bicicleta estática y press de banca. En esta última prueba tenía que demostrar el máximo de repeticiones que podía hacer y he levantado 29 veces 30 kilos con una sola mano.

—¿Espera recuperarse de sus secuelas?
—I. P.: Ahora mismo estoy yendo a rehabilitación en un hospital y dentro de un mes tendré por fin una operación en la cara en el Superhumans Center de Leópolis. Ya veremos si después puedo operarme también la mano. Nunca antes había recibido una cirugía.

—¿Qué mensaje le gustaría enviar?
—I. P.: Solo un mensaje de paz a todo el mundo. El deporte desarrolla nuestra mente y nuestro espíritu. Vayamos al gimnasio y hagamos ejercicio. Es importante que nuestros hijos puedan vivir en paz y desarrollarse. Quiero ver las sonrisas en sus caras, pero lo que encuentro son sus lágrimas y eso me apena mucho.

—Y usted, Vladyslav, ¿por qué está aquí?
—Vladyslav Shatilo: Soy de Chernígov y tengo 29 años. Empecé a servir en el ejército cuando cumplí 18 años, en 2014. Entonces ya empezó el conflicto [con la invasión rusa de Crimea, N. d. R.]. En 2015 me trasladé a Azov y en 2019 hicimos una salida para proteger la frontera de Donetsk. Aquel mismo año pisé una mina, lo que me hizo perder una parte de la pierna.

—Imagino que su carrera militar se interrumpiría después de aquello.
—V. S.: Empecé a hacer voluntariado en Chernígov. Me salvó que me impliqué en el deporte y en un movimiento de veteranos. Pero el 24 de febrero de 2022 empezó la siguiente fase de la guerra y el 25 me presenté voluntario.

Vladyslav Shatilo
Shatilo se presentó voluntario en el frente al día siguiente de la invasión rusa a pesar de que ya perdió una pierna en 2019 por una mina. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

—He visto que tiene un tatuaje con el nombre de su ciudad. ¿Qué pasó allí?
—V. S.: En Chernígov no solo quedaron destruidas las partes más periféricas, sino que en el centro también hubo un fuerte impacto por la guerra. Se destruyó el Gran Teatro, que tenía una arquitectura muy importante y era un símbolo de la ciudad. Esto nos duele mucho. En estos últimos días estamos recibiendo muchos ataques allí y no tenemos luz ni agua.

—¿Qué servicio desempeña ahora?
—V. S.: Sigo siendo militar. Me acaban de trasladar a Kiev, estoy en un comité deportivo del Ejército. Allí soy también instructor de un equipo.

—¿Qué supone para usted estar en esta competición organizada por su Embajada en España y la Fundación Madrina, entre otras entidades?
—V. S.: Supone poder representar a Ucrania en una competición europea y poder decir que estoy orgulloso de mi país.

—Aquí tiene otros atletas con lesiones procedentes de países de la OTAN.
—V. S.: Quiero decirles que hay que unir todas nuestras fuerzas para apoyar a nuestro país, evitar que estemos solos y parar lo antes posible nuestra guerra. Ahora lo más importante es desactivar el conflicto, unir a las fuerzas de todos los países e intentar detener el fuego. Rusia es un país muy grande y no sabemos cuánto tiempo podrán mantener nuestras fuerzas su posición. Las fuerzas no son iguales.