Ignatius Kaigama: «Ha habido represalias terribles tras la operación de EE. UU. en Nigeria el día de Navidad»
El arzobispo de Abuya, la capital de Nigeria, acaba de presentar en España la nueva campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada a favor de su país. «No podemos agradecer lo suficiente su apoyo»
—Llega a España después de participar en la visita ad limina de los obispos de su país. ¿Qué mensaje se llevan?
—Uno de esperanza y resiliencia. Ofrece una oportunidad única de compartir las esperanzas y los desafíos de la Iglesia en Nigeria: la misión evangelizadora en una sociedad diversa, la promoción de la dignidad humana y el bien común y los problemas de seguridad, que afectan tanto a las comunidades cristianas como musulmanas. La Iglesia, como buena madre, ha escuchado nuestras preocupaciones. Esperamos que divulgue estos problemas en los foros internacionales con vistas a encontrar soluciones justas y duraderas.
El Papa está totalmente al día de la situación. Nos elogió, animó y exhortó a mantener nuestros servicios. Visitó el país siendo prior de los agustinos. Está con nosotros al 100 % y nos prometió que cuando sea factible podrá visitarnos.
—¿Cómo es la situación actual?
—Los cristianos, especialmente en el centro y norte, se enfrentan desde hace tiempo a la violencia mortal impulsada por una mezcla de tensiones étnicas, económicas y religiosas. Grupos armados o bandidos han devastado sus comunidades, forzando a millones a huir y empezar desde cero. Hay diócesis en el norte que aún sufren el embate de secuestros descontrolados. Siguen siendo la forma más virulenta de bandolerismo. La mayor parte no se denuncian por miedo a represalias o desconfianza en la Policía.
- Sana Nigeria: que la persecución no tenga la última palabra es el lema de la campaña que Ayuda a la Iglesia Necesitada presentó el miércoles.
- Entre sus objetivos está fortalecer la fe de los cristianos perseguidos, ayudar a sanar sus traumas y apoyar la seguridad de sacerdotes, seminaristas y religiosas.
- 70 % de diócesis nigerianas se ven afectadas por la acción de bandas criminales y de secuestradores.
- 259 cristianos fueron masacrados en junio pasado en la aldea de Yelwata.
- El Congreso de los Diputados debatió el martes una proposición no de ley del PP que insta al Gobierno a incorporar de forma más explícita la defensa de la libertad religiosa en la acción diplomática del país.
—¿Qué hace falta para hacerles frente?
—Por principio, la Iglesia no paga rescates. No tiene esa cantidad de dinero y pagar animaría a nuevos secuestros. Con todo, los secuestradores reinciden porque los beneficios superan al coste. La solución obvia es elevarlo con penas más duras. Ahora van de uno a 20 años de prisión, con posibilidad de cadena perpetua. El Gobierno debería diseñar programas para aliviar la pobreza y oportunidades de empleo especialmente para los jóvenes, que son los que más se implican en estos delitos por razones económicas. En segundo lugar, debería emprender con seriedad la lucha contra los insurgentes, pues esos grupos recurren a esta práctica para expandir su causa. Y los países extranjeros deberían apoyar la guerra contra los secuestros en Nigeria porque el crimen es transnacional.
—¿Les preocupa que el debate sobre si esta violencia se dirige específicamente contra los cristianos diluya el problema?
—La idea de que Nigeria es un Estado islámico donde se persigue de forma persistente a los cristianos prevalece en ciertos círculos. El nigeriano medio sabe que la realidad es mucho más complicada. El Gobierno federal ha tenido que abordar acusaciones de genocidio y persecución contra los cristianos. Estas alegaciones están encendiendo pasiones y perturbando la coexistencia pacífica. Con todo, esto no quita que el Estado tolera o ignora la violencia de motivación religiosa. Cuanto más han dudado nuestros líderes en enfrentarse con decisión a ellos, más implacables se han vuelto esos fanáticos.
—¿Cuál es la postura de los obispos sobre la intervención de Estados Unidos?
—Aunque la asistencia exterior se valora y es digna de alabanza, la seguridad y el futuro de nuestro país están en nuestras manos. Las recientes operaciones de Estados Unidos contra el terrorismo en Nigeria son un desarrollo muy delicado que necesita gestionarse con el mayor cuidado, sinceridad y exactitud para servir a los intereses de ambas naciones y a la restauración a largo plazo de la paz.
En retrospectiva, parece que las intervenciones militares de Washington en otros países hacen las cosas más difíciles cuando se van. Ha habido represalias terribles tras la operación de Estados Unidos el día de Navidad. Es admirable que actuaran. Pero sus acciones deberían ser cautelosas. La viabilidad de las mismas depende directamente del valor de los líderes para situarlas dentro del contexto de Nigeria para contener el terror, alcanzar el interés mutuo y llevar a una paz sostenible. La razón para que una gran nación intervenga en otra, ya sea invitada o de forma unilateral, no debería ser más que la paz de esta última. Quien interviene debe estar dispuesto a evitar el síndrome de golpear y marcharse y quedarse hasta el final con la gente.
—Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha desarrollado ya varias campañas a favor de la Iglesia en Nigeria. ¿Cuáles son las necesidades que se quieren cubrir con esta que se acaba de lanzar?
—Miles de iglesias y hogares, especialmente en el norte y el centro, han sido destruidos. Los sacerdotes y catequistas que han sobrevivido a los ataques necesitan ayuda para el transporte, el alojamiento y la reconstrucción. Hay más de tres millones de desplazados internos y la Iglesia debe implementar programas para ellos. Estos fondos jugarán un papel significativo para garantizar la viabilidad a largo plazo de estas iniciativas. A nivel pastoral está la rehabilitación de los sacerdotes desplazados, los programas de salud mental para agentes de pastoral y la formación de los seminaristas, que se ha encarecido mucho. No podemos agradecerles lo suficiente su apoyo.