Hay que ir el domingo a Colón para «hacer reaccionar a la sociedad»

Hay que ir el domingo a Colón para «hacer reaccionar a la sociedad»

Alejo Vidal-Quadras, uno de los convocantes de la manifestación ¡Nos jugamos la vida! de este domingo en Madrid, espera que la reforma de la ley del aborto sea el «despertar» de una España «anestesiada»

María Martínez López
Manifestación aborto
Una mujer con su hija en la manifestación Cada vida importa, el 28 de noviembre en Madrid. Foto: Belén Díaz

Es «absolutamente imprescindible» que la sociedad española reaccione de forma «urgente». Es, para Alejo Vidal-Quadras, la razón para participar este domingo en la manifestación ¡Nos jugamos la vida!, que a partir de las 12 horas recorrerá Madrid desde la glorieta de Bilbao a la plaza de Colón. Convocada por NEOS, la Asamblea de Asociaciones por la Vida, la Libertad y la Dignidad y la Plataforma Cada Vida Importa, en representación de más de 200 organizaciones de la sociedad civil, en la protesta se dirá, como continúa su lema, ¡Basta ya de leyes contra la verdad y la naturaleza humana!

El manifiesto con el que se convoca la marcha se refiere sobre todo a la reforma de la ley del aborto que se está tramitando a propuesta del Ministerio de Igualdad. Entre otras cosas, se elimina el requisito del consentimiento informado y de un período de reflexión de tres días, algo que los organizadores califican de «grave irresponsabilidad». Denuncian también que vaya a dejar de ser necesario el consentimiento y el conocimiento paterno para que las chicas mayores de 16 años aborten. «Estamos ante un recorte más de la patria potestad totalmente inaceptable y peligroso», lamentan.

Además de la regulación de esta práctica, los convocantes critican la «limitación del derecho a la objeción de conciencia» al obligar al «señalamiento oficial» de los objetores en registros. Asimismo, se oponen a «la eutanasia, el suicidio asistido, la experimentación con embriones humanos y todo atentado contra la protección de la vida humana».

Contra la cultura woke

Pero Vidal-Quadras, miembro de la Fundación Foro Libertad y Alternativa, subraya que el fondo de la convocatoria «es mucho más amplio». «Vamos a salir a la calle para reclamar que instituciones como la familia, la educación en libertad o la conciliación entre españoles vuelvan a tener vigor y fuerza».

La convocatoria, añade, «es una reacción contra la llamada cultura woke, contra el posmodernismo deconstructor» y contra «toda la corriente de pensamiento que ha cristalizado en la ideología de género, en la división de la sociedad», los «indigenismos» y los «separatismos». Se pretende así responder a «una ofensiva implacable que existe desde hace años contra todos aquellos valores y elementos que definen nuestra civilización occidental de raíz humanista cristiana».

Por ello, el manifiesto señala «el proyecto, de naturaleza totalitaria y de ingeniería social impulsado por el Gobierno». No es su misión, subraya, «modelar a su antojo las conciencias y la moral de sus ciudadanos, ni de nuestros jóvenes y niños, ni lo que es verdadero o falso en el ámbito de la ciencia, de la historia y de la filosofía».

Un despertar

En este sentido, Vidal-Quadras espera que la reforma del aborto y otras en la misma línea aprobadas en esta legislatura sean «el comienzo de un despertar en gran parte de la sociedad española que hoy está entre anestesiada, inconsciente y ocupada en otras cosas. Y no se da cuenta de que esta labor sistemática de destrucción de nuestra civilización y nuestro sistema democrático encierra un enorme peligro», ya que cuando se consuma «la degradación de la sociedad es imparable».

El miembro de Foro Libertad y Alternativa reconoce que lo más probable es que la reforma del aborto salga adelante tal cual, porque «la ideología posmodernista colectivista se ha impuesto de tal forma que hoy es hegemónica». Por ello precisamente es necesaria una movilización fuerte de la sociedad civil.

Está convencido de que «el 90 % de los españoles» quiere «que su familia sea estable y estructurada, y sus integrantes se quieran, tengan hijos y los eduquen»; que una mujer pueda «culminar su embarazo en un parto feliz», o que «a una persona mayor en la fase final de su vida se le pueda dar un final sin dolor». Igual que consideran «disparatado que a una niña de 13 años en una etapa de inestabilidad psicológica» se la someta a «hormonación y un cambio de sexo». Pero hace falta «proclamarlo para hacer reaccionar a la sociedad».

«Labor constante y sistemática»

Vidal-Quadras reconoce también que, dado que las últimas convocatorias en esta línea no han resultado muy numerosas, «hace falta una labor más constante» y «sistemática» de las entidades que comparten estas ideas. «La izquierda lleva muchísimo tiempo trabajando en la destrucción de la civilización occidental», adoptando «distintos ropajes y formas».

Aunque también, recuerda, existen personas de izquierdas que defiende la vida, como el exalcalde de La Coruña Francisco Vázquez. Por eso afirma que para plantar cara a los ataques actuales hace falta un movimiento «muy plural y que abarque a muchísimos sectores de la sociedad, porque hay cosas que trascienden las fronteras políticas». Y concluye: «Una sociedad que no defiende la vida es una sociedad que acaba empobrecida, destruida y sumida en el pesimismo».

La CEE anima a movilizarse

La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española, ha animado esta semana a los católicos a «promover la defensa de la vida, denunciando los proyectos legislativos que atentan contra ella y confunden la injusticia con el derecho». En una nota con motivo de la celebración en Roma del Encuentro Mundial de las Familias, la subcomisión anima a «con todos los cauces que permite una sociedad democrática, a movilizarse en favor de la vida y a buscar con creatividad nuevos modos de instaurar esta necesaria cultura del cuidado que la promueva y proteja».

El jueves, el secretario general del episcopado, Luis Argüello, subrayó que la presencia en eventos como la manifestación del domingo debe ser «genuinamente laical». «No quisiéramos que pareciera una manifestación solo de la Iglesia. Es algo que podemos compartir con creyentes de otras religiones, agnósticos o no creyentes. La vida es una línea roja que no conviene atravesar».