«¿Hasta cuándo, Señor?»: el mensaje del Papa a Gaza tras la muerte de Maysa y Mary
El párroco católico de Gaza subraya el «consuelo» que supuso el mensaje del Santo Padre tras la muerte no solo de Maysa y Mary sino de otras tres personas «civiles que dormían en sus hogares»
«¿Hasta cuándo, Señor?». Esta pregunta, aplicada al sufrimiento de la población en Gaza, se la hacía el mismo Papa León XIV. Forma parte de un mensaje de WhatsApp que mandó el pasado domingo al párroco de la Sagrada Familia de Gaza, Gabriel Romanelli, con motivo de la muerte de dos cristianas de la Franja, Maysa Khader Ibrahim Abu Daoud y su hija Mary Hafez Michel Najjar.
Romanelli recibió el mensaje el domingo después de Misa, aunque le había llegado antes. En él, el Santo Padre le decía que «desde que me enteré de la dolorosa noticia de la muerte de Maysa y Mary, rezo a Dios por ellas, por sus familias y por toda la comunidad de Gaza».
Después de hacerse la incisiva pregunta que abre estas líneas, añadía: «Gracias por acompañar a la parroquia y a tantas personas que desean vivir en paz. Bendiciones, un abrazo afectuoso».
«Es realmente un consuelo que el Papa se haya acordado de nosotros, que rece por nosotros y por todos los que trabajan por la paz», declaró el misionero argentino a los medios vaticanos. «Nos ha conmovido, como siempre, la cercanía del Santo Padre y también su sensibilidad pastoral al orar por ellos, por las víctimas, al nombrarlas; al orar por las familias y por toda la comunidad».
Cinco civiles muertos
«Estamos consternados», reconocía Romanelli. Maysa y Mary eran ortodoxas. Con su familia —Mary tenía dos hijos— acababan de encontrar vivienda y estaban intentando empezar de nuevo. Pero un ataque israelí contra su edificio lo truncó todo.
En sus declaraciones, el párroco católico recordaba que, junto a ellas, murieron tres vecinos más, musulmanes. «Todos eran civiles que dormían en sus hogares», subrayó. También resultaron heridas numerosas personas, algunas de las cuales se encuentran en estado grave en el hospital Al Shifa.

En estos tres años de guerra, que se cumplen este miércoles con el aniversario de la oleada de ataques terroristas de Hamás contra Israel, han muerto 62 cristianos de la pequeña comunidad de Gaza, detallaba Romanelli. De ellos, «25 fueron asesinados por los bombardeos», tres de ellos en el mismo recinto de la parroquia. «A pesar de que el alto el fuego lleva un año en vigor», lo ocurrido el sábado «nos recuerda los peores momentos de la guerra. Nos desgarra el corazón».
«Gaza está destrozada, triturada, como si hubiera habido un gran tsunami que lo hubiera arrasado todo», lamenta el sacerdote. Pero «no nos detendremos», asegura. «Si nosotros como parroquia, como oasis espiritual y humano para quienes sufren, nos detenemos y no contribuimos a la paz y a la justicia, ¡entonces realmente se acabó!».
Por ello, asegura que «hay que seguir adelante con la oración, con la actividad espiritual, pero también con el apostolado, con las demás actividades de la parroquia, no solo las de carácter asistencial». Así, por ejemplo, este miércoles «tendremos un día de oración del rosario», aprovechando que el aniversario de la guerra coincide con la memoria de Nuestra Señora del Rosario. «Concluirá con la Santa Misa y una procesión simbólica para pedir el fin de esta guerra, la justicia y la paz entre Palestina e Israel».
Vivir en «lonas sobre arena y agua de alcantarillas»
El misionero argentino expresaba su deseo de que «este terrible recuerdo sea un nuevo comienzo». Un año después del teórico alto el fuego que puso fin a los bombardeos masivos, no solo continúan los ataques que siguen dejando víctimas. «La situación es muy grave. La ayuda humanitaria llega, pero es absolutamente insuficiente. Incluso las ONG que distribuyen alimentos dicen que deben detenerse porque no tiene suficientes».
Además, está empezando la temporada de lluvias, «un problema enorme» para la mayor parte de los 2,3 millones de gazatíes que viven en condiciones precarias. El sacerdote prefiere no hablar ni siquiera de tiendas de campaña porque «hace pensar más bien en un campamento escolar».

En realidad, los asentamientos están formados por «lonas improvisadas colocadas sobre tierra arenosa mezclada con el agua de las alcantarillas». Por eso, además de agua, comida y medicamentos, la gente «necesita también materiales para la reconstrucción y las reparaciones».
Y, por encima de todo eso, «libertad, paz, que dejen de caer las bombas, que puedan ver un horizonte». Por ello, continúa Romanelli, «esperamos que la comunidad internacional y todos los líderes de las naciones puedan convencer a los responsables de que den pasos concretos para poner fin a esta guerra».
Tanto los israelíes como los palestinos están llamados a las urnas de aquí a finales de noviembre. Estas elecciones «sin duda serán un momento importante para evaluar hacia dónde han llevado a sus pueblos los actuales líderes», aseguró el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén. Con todo, se mostró cauteloso, admitiendo que «no sé si a partir de estos resultados podremos entender realmente hacia dónde estamos yendo».