Vuelve el Happening 2026 «para levantar la cabeza de la pantalla»

Happening 2026: «Solo podemos mirar hacia arriba cuando levantamos la cabeza de la pantalla» 

La asociación Atlántida presenta una nueva edición de su evento anual en la Complutense con la mirada puesta en el asombro

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
«En los jóvenes hay un deseo que nos empuja a buscar algo más», dice Jiménez. Foto: Atlántida.
«En los jóvenes hay un deseo que nos empuja a buscar algo más», dice Jiménez. Foto: Atlántida.

El Happening 2026 regresa a la Universidad Complutense de Madrid del 17 al 20 de marzo con el objetivo de convertir el campus en un espacio de diálogo, encuentro y reflexión. Bajo el lema Sólo el asombro conoce, la iniciativa de la asociación cultural Atlántida, vinculada a los jóvenes de Comunión y Liberación, invita a estudiantes, profesores y profesionales a redescubrir el valor del asombro como actitud fundamental. Serán cuatro días de mesas redondas, exposiciones y actividades culturales, musicales y deportivas que reunirán a más de 500 participantes del ámbito universitario. «En la juventud hay un deseo muy fuerte de mirar y de comprender, un deseo que no se deja anestesiar tan fácilmente», dice Miguel Jiménez, presidente de Atlántida. 

¿Por qué habéis decidido centrar la edición de este año en el tema del asombro, que aparece en vuestro lema? 
—Nos hemos dado cuenta de que la vida cada vez va más rápido. La inteligencia artificial nos responde a todo, tenemos acceso a contenido instantáneo y cada vez más inmediato. Sin embargo, parece que cada vez somos menos capaces de mirar la realidad. Basta observar el Metro: casi todo el mundo va mirando el teléfono y pocos se fijan en quién entra o quién baja. No lo decimos como una crítica, sino como una constatación que también nos afecta a nosotros.

Un momento de la edición del año pasado. Foto: Atlántida.
Un momento de la edición del año pasado. Foto: Atlántida.

Razón activada por el asombro

¿A qué te refieres?
—Cuando haces el esfuerzo de levantar la vista, descubres que en la realidad suceden muchas cosas de las que normalmente ni nos enteramos. Creemos que sólo mirando la realidad y dejándonos asombrar por ella —en el sentido de reconocer que es más grande que nosotros— podemos abrirnos a descubrir lo que hay más allá. Ese asombro nos predispone a conocer más, a mirar lo cotidiano con más atención y también a preguntarnos por un sentido último. En ese sentido recordamos algo que decía Joseph Ratzinger cuando aún era cardenal: que la razón, activada por el asombro, es la que nos permite entrar en contacto con el absoluto. Para nosotros es una experiencia muy concreta: solo podemos mirar hacia arriba cuando levantamos la cabeza de la pantalla. 

Pérdida de atención

El Happening se celebra en un contexto muy universitario y joven. Tú mismo eres estudiante de Medicina. ¿Cómo percibes entre los jóvenes esta saturación de lo digital que parece impedir ver lo real? 
—Muchas veces se dice que los jóvenes estamos dormidos, pero yo creo que no estamos dormidos, sino anestesiados. Puede parecer que hay una pasividad generalizada, pero no es tanto que estemos despreocupados, sino que vivimos en una sociedad en la que cualquier contacto con la realidad que resulte incómodo o doloroso se tapa inmediatamente con algún tipo de evasión. Las redes sociales son el ejemplo más evidente, pero hay muchas otras formas de escapar de lo que nos pasa.  

Durante una charla en la pasada edición. Foto: Atlántida.
Durante una charla en la pasada edición. Foto: Atlántida.

En la juventud esto se nota quizá más porque tenemos más acceso a las nuevas tecnologías, pero en realidad es un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad. Cada vez nos cuesta más entrar en contacto con lo real. En los jóvenes, además, se suma la pérdida de capacidad de atención: vivimos en la lógica de los 15 segundos y parece que, si algo dura más, nuestra atención se apaga. Eso agrava el problema, porque nos cuesta relacionarnos con la realidad y además tenemos menos herramientas para concentrarnos en ella. Sin embargo, también creo que en la juventud hay un deseo muy fuerte de mirar y de comprender, un deseo que no se deja anestesiar tan fácilmente y que empuja a buscar algo más. 

Espacios de encuentro real

Entonces, ¿en qué quiere poner la atención el Happening? 
—Yo diría que en dos puntos fundamentales. El primero es la realidad misma: mirarla y juzgarla sin partir de prejuicios. El Happening tiene una línea clara que se expresa en el lema, nuestra intención es partir simplemente del deseo de mirar lo que ocurre. Por eso el programa es tan variado y reúne voces muy distintas. Un ejemplo claro es el diálogo político del viernes, en el que participarán Alejo Vidal-Quadras y Tomás Gómez, personas con posiciones políticas muy diferentes.  

El segundo punto es la convivencia: creemos que la polarización actual muchas veces nace de la incapacidad de mirar al otro y de reconocer algo bueno en él. Por eso queremos crear espacios de encuentro real: la música, los torneos deportivos o las actividades culturales ayudan a generar una convivencia que favorece el diálogo y no la confrontación.  

Nos gusta mucho una pregunta que resume esta intención: «¿Qué tiene que ver lo que hago con las estrellas?». Es decir, ¿qué relación tiene cualquier cosa que hacemos —incluso algo tan sencillo como organizar un torneo de fútbol— con algo más grande que nosotros?. Primero, con la realidad concreta que nos rodea, con los amigos que preparan ese torneo, por ejemplo; y en última instancia con una dimensión trascendente, con ese sentido de absoluto que da profundidad a todo lo que vivimos.