Granada encuentra «el Paraíso perdido»

Hasta el 29 de enero, una veintena de los mejores artistas internacionales del grabado exponen 94 obras con las que tratan de explicar cómo «en lo más profundo del malestar, hay siempre una nostalgia del Amor de Dios»

Paqui Pallarés
Cristo, piedra filosofal, aguatinta del italiano Toni Pecoraro. Foto: Arzobispado de Granada

Hasta el 29 de enero, una veintena de los mejores artistas internacionales del grabado exponen 94 obras con las que tratan de explicar cómo «en lo más profundo del malestar, hay siempre una nostalgia del Amor de Dios»

Si nos pidiesen representar cómo imaginamos el Paraíso, es muy probable que cada uno lo expresaríamos de una forma distinta, pero mostrando siempre los anhelos profundos de cada corazón. Porque el corazón de cualquier persona desea el Paraíso, que intuimos y esperamos, aunque, de algún modo, intuimos también que lo hemos perdido. De esta premisa arranca la exposición En busca del Paraíso perdido, organizado por el Centro Internacional par el Estudio del Oriente Cristiano (ICSCO), entidad creada por el arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez, para profundizar en la comunión entre los cristianos de Oriente y Occidente.

26 artistas, 15 países, 94 obras

El sueño, aguafuerte del lituano Egidijus Rudinskas. Foto: Arzobispado de Granada

26 artistas de 15 países de Europa del Este han expresado, a través de las distintas técnicas del grabado, cómo conciben este Paraíso perdido. Se trata de autores de países como Bulgaria, Lituania, Polonia, Bielorrusia, Rusia, Armenia, Ucrania, Serbia, e incluso Italia y Alemania, entre otros, que se cuentan entre los mejores artistas del mundo del grabado y del ex libris, reconocidos internacionalmente. A través de 94 obras, plasman la búsqueda del Paraíso en medio del grito del dolor y del sufrimiento, del grito de la existencia; y en medio del deseo de que la belleza y el bien perduren para que lo anodino y el sinsentido no ganen la batalla.

Todo ello con una amplia variedad de temas y motivos, desde los de inspiración bíblica hasta obras abstractas o basadas en la mitología griega, aunque la mayoría son de carácter religioso; y con el denominador común de expresar a través del arte el misterio y el drama humano del corazón, que busca correspondencia absoluta y la encuentra en Cristo.

Las grandes preguntas

«El ser humano a lo largo de su vida se hace las preguntas sobre el porqué y el para qué de la vida, del sufrimiento, etc., sea creyente o no. El artista, que es en cierto modo creador, las responde en sus obras mediante su inteligencia, el don de dibujar y el trabajo incesante», explica Gohar Vahanyan, comisaria de la exposición junto a su marido, el artista Hayk Grigorjan, ambos armenios residentes en Granada.

Entrada gratuita

Soledad, aguafuerte del armenio Hayk Grigoryan. Foto: Arzobispado de Granada

En busca del Paraíso perdido se expone, con entrada gratuita, en el Centro Cultural Nuevo Inicio, del Arzobispado granadino, hasta el 29 de enero. Esta es su segunda edición, tras la realizada en octubre de 2013 con una gran acogida por parte de sus visitantes.

En esta segunda edición, se exponen obras seleccionadas de una convocatoria privada realizada por ICSCO, es decir, por invitación particular a los mejores artistas del grabado, de los que recibieron 120 obras. De entre ellas, un jurado formado por representantes de ICSCO, del Instituto Diocesano de Filosofía Edith Stein, y del propio Arzobispado de Granada, escogieron las 94 obras expuestas y se han otorgado tres medallas y cuatro premios especiales.

«Nostalgia de complicidad con Dios»

Una exposición que, como explicaba monseñor Javier Martínez en el prólogo al catálogo elaborado para la primera edición, tiene una enorme carga de profundidad: «En lo más profundo del malestar y del grito, hay siempre una nostalgia inexplicable de algo que acaso no hemos visto nunca, de lo que apenas tenemos experiencia, o no tenemos ninguna experiencia. Esa nostalgia es la complicidad de nuestro corazón con el Amor infinito de Dios, que nos ha creado para el Paraíso, y que no se rinde jamás ante el poder del mal».

Paqui Pallarés. Granada