Gijón ya adora al Señor las 24 horas del día

Tras las abiertas en Oviedo y Avilés, la archidiócesis asturiana inaugura su tercera capilla de adoración perpetua en un templo sin barreras arquitectónicas

Anabel Llamas Palacios
El Santísimo, expuesto ya la capilla del Espíritu Santo, sede de la Adoración Eucarística Perpetua en Gijón. Foto: Arzobispado de Oviedo

Tras las abiertas en Oviedo y Avilés, la archidiócesis asturiana inaugura su tercera capilla de adoración perpetua en un templo sin barreras arquitectónicas

El arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz, inauguró el martes en Gijón la tercera capilla de Adoración Perpetua en Asturias. La primera se instauró en Oviedo hace ocho años, en la capilla de las Esclavas de la calle Conde Toreno, en pleno centro de la ciudad. En aquel momento supuso una novedad para la diócesis asturiana. El entonces arzobispo, monseñor Carlos Osoro, la presentó en la catedral en presencia del padre Justo Lofeudo, misionero argentino de la Santísima Eucaristía, encargado de difundir la Adoración Perpetua en España y en el sur de Europa.

400 adoradores en Oviedo

El testimonio del padre Lofeudo impactó tanto a los fieles que comenzaron a madurar proyectos similares en otras ciudades. Hoy, la Adoración Perpetua en Oviedo funciona de manera fluida y cuando surgen bajas (algunos adoradores son de avanzada edad) aparecen nuevos sustitutos, llegados de forma aparentemente espontánea… y providencial. En total, más de 400 personas se organizan en Oviedo semanalmente para adorar al Señor en una capilla abierta 24 horas con el Santísimo expuesto.

Iniciativa de laicos

El padre Lofeudo y varias adoradoras. Foto: Arzobispado de Oviedo

Pocos años más tarde, y por iniciativa de varios laicos y religiosas, se inauguró la capilla de Adoración Perpetua en Avilés. En esta ocasión, el lugar elegido fue la iglesia más antigua de la villa, la de San Antonio de Padua. El proceso para buscar adoradores responsables de los horarios para que el Señor no estuviera solo en ningún momento del día llevó varios meses, pero el pasado verano la capilla fue inaugurada por monseñor Sanz, y funciona ya con normalidad.

Solo unos meses después, el pasado mes de septiembre, el padre Lofeudo volvió a Asturias. En esta ocasión a Gijón, y también por iniciativa de varios laicos gijoneses. La Misión, como se conocen los momentos previos a la fundación de una capilla, cuando se da a conocer la Adoración Perpetua y se buscan colaboradores, ha durado pocos meses. El primer objetivo era encontrar un templo que pudiera reunir las condiciones necesarias, y por ello se optó por una pequeña capilla de barrio, la de la parroquia del Espíritu Santo. No tiene barreras arquitectónicas, está a pie de calle, y hasta ahora era utilizada para la Misa de diario.

Un «oasis de paz» para alejados

Desde Gijón, el propio padre Justo Lofeudo ha afirmado que la Adoración Perpetua trae múltiples beneficios para la comunidad. «Estamos acostumbrados a que haya negocios abiertos 24 horas, pero no a que se esté 24 horas adorando y rezando, sobre todo en silencio. Lo primero que llama la atención acerca de la Adoración Perpetua es que el Señor llama a muchas personas que están alejadas, que se acercan a la capilla, entran para saber qué hay y encuentran una paz que no habían conocido, porque cada capilla es un oasis de paz. Una paz que se recibe y se lleva a la familia y al entorno habitual, y que hace de los adoradores portadores de la paz de Cristo. Y el adorador recibe también gracia sobre gracia, en la medida en que esté abierto su corazón», afirma. Motivos de sobra para acercarse, a cualquier hora, a la nueva capilla.

Anabel Llamas
Oviedo