La relación entre el hombre y la mujer no es una relación de iguales, sino una relación de diferentes. La igualdad genera destrucción, porque se trata de igualar elementos que siempre serán diferentes. Anulas la diferencia y pierden los dos: el hombre y la mujer. Es un terrible engaño, porque se ha vendido como si la mujer se tuviera que resarcir de milenios de oscuridad. La igualdad impide la unidad. La unidad se alcanza a través de la diferencia, no de la igualdad.