Administrador apostólico de Ciudad Rodrigo: «¿No estamos creando un estado de confusión»? - Alfa y Omega

Administrador apostólico de Ciudad Rodrigo: «¿No estamos creando un estado de confusión»?

García Buriillo defiende su trabajo y pide a los fieles que no participen en ninguna campaña «que pretenda intimidar a la Santa Sede»

Redacción
Foto: Diócesis de Ciudad Rodrigo

Revuelo en la diócesis de Ciudad Rodrigo en las últimas semanas. Tras más de dos años sin obispo titular, son muchos en esta pequeña sede episcopal los que piensan que la vinculación con la diócesis de Salamanca está más cerca. También los que quieren que siga siendo una sola diócesis y que tenga su obispo, con residencia en la localidad.

Esta situación, que genera debate en la ciudad desde hace tiempo, volvió a la luz con la carta del sacerdote y exvicario Tomás Muñoz en la que reclamaba, precisamente, un obispo propio para la sede mirobrigense. Entonces, muchos fieles y la sociedad civil –también partidos políticos– se movilizaron con recogidas de firmas secundando su petición.

Ante esta reacción, el administrador apostólico de la diócesis, Jesús García Burillo, escribió una carta para asegurar que él –es obispo emérito de Ávila– no ha faltado a «ninguna de las obligaciones» que competen a un prelado. «¿Cómo se pueden ignorar todos estos servicios? Ignorarlos es como ignorar al Papa que me envió. Yo he sido y soy no solo un obispo, sino además un representante del Papa entre vosotros», explica.

Además, asegura que como administrador ha defendido y defiende a las diócesis: «He tratado, ante todo, de normalizar la vida de esta diócesis, después de un largo periodo de sospechas y divisiones».

Tras reconocer que «estas invitaciones al levantamiento» están creando «confusión y división», invita a los fieles a no colaborar en ninguna campaña que «pretenda intimidar a la Santa Sede en su decisión sobre el futuro obispo de nuestra diócesis». En su opinión, estas campañas son «una manifestación de disconformidad con el Papa».

Y concluye: «¿Estamos seguros de que gritando y acosando conseguiremos mayores logros? ¿No estamos contribuyendo a crear un estado de confusión que hará muy difícil el gobierno de la diócesis para nuestro futuro pastor?».