Fundaciones canónicas en la Iglesia de Madrid: ser responsables al servicio de la misión
La archidiócesis está desarrollando procesos de formación sobre las fundaciones canónicas. El último de ellos se ha titulado Gobierno y liderazgo en las fundaciones canónicas: el papel del patrono y los directivos
Programar, evaluar, medir el impacto es una dinámica presente en toda actividad, también en las realizadas en la Iglesia católica. Desde la sinodalidad, los instrumentos de programación y evaluación, algo necesario, requieren objetivos e indicadores bien definidos. Un camino en el que aparecen una serie de pasos: recopilación de datos, análisis y socialización de la información, que, en vista de una ecclesia semper reformanda, debe contar con la colaboración de especialistas.
Presencia viva de la Iglesia
Desde ahí surge una pregunta: ¿Es posible entender la actividad de la Iglesia en Madrid sin el servicio que prestan las fundaciones canónicas? La archidiócesis ayuda a responder a esta cuestión a través de procesos de formación. En ellos, se están abordando algunos temas. Uno de ellos ha sido “Gobierno y liderazgo en las fundaciones canónicas: el papel del patrono y los directivos». De estas formaciones participa el cardenal José Cobo junto con vicarios, delegados episcopales y presidentes de las diversas fundaciones, entre otras personas.
Las fundaciones canónicas son una presencia viva de la Iglesia en Madrid. Podemos decir que tienen un papel insustituible, que, como en su día decía el Papa Francisco, ponen de manifiesto «una fuerza misionera y una presencia profética que nos da esperanza para el futuro». Una dinámica que reclama una gestión responsable, aplicando estándares altos de buen gobierno. Y, al mismo tiempo, vivir esta misión con visión sobrenatural y profesionalidad, buscando así desencadenar procesos, no solo ocupar espacios.

Casi 450 fundaciones, hermandades y cofradías
Estamos hablando de una realidad muy presente en la Iglesia de Madrid. Los datos muestran que son 32 las fundaciones canónicas en la archidiócesis: 24 públicas y 8 privadas. Si hablamos de asociaciones y hermandades el número llega a 401. Las hermandades y cofradías son 236, de ellas 201 públicas y 35 privadas, y las asociaciones 165, 55 privadas y 110 públicas.
Estas entidades se rigen por el Código de Derecho Canónico de 1983, concretamente por el libro V. Allí aparece la necesaria rendición de cuentas anual al Obispo diocesano y su revisión por parte del Consejo de Asuntos Económicos. Del mismo modo, lo referente a las obligaciones propias del ámbito civil, en España se rigen por el artículo V del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español sobre Asuntos Jurídicos, con los mismos beneficios que la legislación civil otorga a las entidades no lucrativas y a las entidades benéficas privadas. Igualmente, las obligaciones propias del ámbito civil, que exigen regímenes de control, rendición de cuentas y gestión adecuada.
Rendición de cuentas
Es importante subrayar lo referente a la rendición de cuentas, una responsabilidad compartida que trasciende lo económico, que tiene que ver con el cumplimiento normativo en el ámbito canónico y civil. En ese punto, la labor de concienciación, algo que requiere tiempo y esfuerzo, es algo más que necesario.
Si nos circunscribimos a la Iglesia de Madrid, esa rendición de cuentas de las fundaciones se rige por parámetros concretos y bien definidos: presentación del presupuesto y cuentas anuales completas; acompañamiento y asesoramiento; análisis de las cuentas, que demanda viabilidad económica y financiera, cumplimiento fiscal y civil, cumplimiento de objetivos y análisis de control interno y buenas prácticas; y finalmente, rendición de cuentas de las fundaciones. Todo ello desde la obligación de vigilancia de estas entidades y de rendir cuentas a la Iglesia como algo presente en los estatutos, una obligatoriedad todavía mayor cuando se acogen al régimen fiscal especial.
Papel de los patronos
Un principio de gran importancia es que las fundaciones son instrumentos que facilitan la misión, pero no es lo mismo «gobernar» que «gestionar». Ahí entra el papel de los patronos, que tiene que ver con estrategias, fines, aprobaciones de planes, presupuestos y cuentas, supervisión. Y hacer todo eso con diligencia, lealtad y responsabilidad, evitando caer la falta de implicación o en el deseo de asumir funciones que no les corresponden. De ahí la necesidad de patronatos con diversidad de perfiles e intereses claros.
En vista de gobernar con fidelidad a la misión, la archidiócesis de Madrid establece algunas condiciones entre los patronos. Tienen que ver con su identidad y misión, con el ejercicio de gobierno y respeto a los estatutos, con la relación con la autoridad eclesiástica, con la administración de los bienes eclesiásticos, con su diligencia y responsabilidad personal y con su forma de ejercer la dirección.
Función de los directivos
En cuanto al papel de los directivos y su ejercicio de la gestión se les pide ejecutar estrategias, dirigir al equipo, gestionar recursos económicos y operativos, representar a la entidad en el ámbito técnico y medir resultados e impacto. Para ello son llamados a tener capacidad de comunicación, liderazgo, planificación, gestión económica y administración y conocimiento de la normativa civil y canónica.
Al mismo tiempo, no deben poner la eficacia al margen del carisma, realizar actos fuera del ámbito de competencia, descuidar la prestación de cuentas, documentación y control, o generar confusión entre intereses personales y de la entidad. De ahí la necesidad de conocer y asumir la identidad y misión de la fundación, de ejecutar desde y con la necesaria competencia, la diligencia profesional, la transparencia y rendición de cuentas y la formación y mejora continua.
Instrumentos de supervisión
Para evitar negligencias se hacen necesarios buenos sistemas de supervisión, que eviten mala gestión, malversación o corrupción, actitudes que son sancionadas con severidad a partir del Derecho Canónico. Se trata de evitar delitos específicos contra el patrimonio eclesiástico y la administración, incluyendo actos negligentes y la gestión en beneficio propio.
La archidiócesis de Madrid ha ido dando pasos que buscan monitorear y asesorar a las fundaciones para mejorar el gobierno corporativo y actualizar el marco normativo. Para ello se ha incrementado la transparencia mediante rendición de cuentas, se ha buscado seleccionar mejor a las personas, profesionalizar la gestión, supervisar el trabajo mediante órganos de control, cumplir las normas y estatutos, una selección responsable de los asesores, una base de datos actualizada y diagnóstico individualizado y una visión de conjunto y creación de comunidad.
Se ha ido avanzando a través de los encuentros y la formación, buscando un intercambio de buenas prácticas y un sentido de pertenencia. La archidiócesis de Madrid tiene conciencia del papel esencial de las fundaciones canónicas en su misión y de la necesaria gestión responsable y transparencia como expresión de fidelidad a la misión y de respeto. Los proyectos que se llevan a cabo son vistos como actos de evangelización concretos. Se hace necesario distinguir papeles, con patronos que garantizan la fidelidad y directivos que hacen operativa la misión con profesionalidad. Siempre en un camino en comunión que lleve a asumir que no estamos solos.