¿Fue el Caballero de Gracia un galán seductor, como dice una famosa zarzuela? «Para nada»

Joaquín Martín Abad
Foto: De San Bernardo

El 24 de febrero de 1517 –hace 500 años– nació en Módena Jacopino Gratij, conocido como Jacobo de Gratij y Caballero de Gracia, quien vivió más de un siglo y lo mejor en Madrid. Aquí murió el domingo 12 de mayo de 1619 y, si en nuestro tiempo 102 años son muchos, en el suyo todavía más. Pero su vida nada tuvo que ver con la leyenda urbana de galán seductor, que la zarzuela La Gran Vía popularizó en el Madrid de finales del XIX. Una pena.

Huérfano y educado por sus tíos, se doctoró en derecho en Bolonia con Gianbattista Castagna, sobrino del cardenal Verallo. Junto a Castagna, Gratij comenzaría a trabajar en 1548 para el cardenal. Desde entonces, Jacobo acompañó como secretario a monseñor Castagna por todas partes: cuando este fue arzobispo de Rossano, gobernador en Ferno, después en Perugia y la Umbría, al Concilio de Trento, en las nunciaturas en Madrid y en Venecia, hasta que fue nombrado cardenal. Luego Jacobo, aun siendo seglar, recibió encargos diplomáticos directos del Papa Gregorio XIII, algunos también para España, hasta que recaló definitivamente en Madrid en 1588.

Cuando le llegó la noticia, con el retraso de entonces, de que su compañero Castagna había sido elegido Papa con el nombre de Urbano VII, Jacobo celebró festivamente la noticia sin saber que su amigo ya había muerto, el Pontífice más breve de la historia: 13 días.

Fue ordenado presbítero a sus 70 años y aún le quedaba otra treintena para fundar, enseguida, la Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento, con oratorio que aún perdura (a dos calles, Gran Vía y Caballero de Gracia) donde está sepultado. Y, sin él, no se hubieran fundado los conventos del Carmen calzado, en 1593 (parroquia del Carmen); del Espíritu Santo en 1594, de Clérigos Regulares Menores (palacio del Congreso); de las Franciscanas Concepcionistas Descalzas, en 1604 (calle Blasco de Garay); y, antes de todo eso en 1582, el colegio de Nuestra Señora de Loreto para niñas pobres (calle O’Donnell).

San Simón de Rojas, trinitario, elegido padre mayor de la congregación, inició en 1623 y en Toledo el proceso diocesano de beatificación de Jacobo de Gratij, que se clausuró en 1633; pero desapareció la documentación entre Toledo y Madrid, aunque ahora se ha retomado.

Joaquín Martín Abad
Capellán del monasterio de la Encarnación de Madrid