Francisco recuerda a los fallecidos anónimos a causa de la pandemia

Una verdadera predicación apostólica se basa en la certeza de que «es Dios quien atrae al conocimiento del Hijo», no nuestras palabras. Pero para que Él haga esta obra necesita nuestro testimonio y nuestra oración, ha subrayado el Papa en la Misa de este jueves

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Foto: VaticanMedia

Una verdadera predicación apostólica se basa en la certeza de que «es Dios quien atrae al conocimiento del Hijo», no nuestras palabras. Pero para que Él haga esta obra necesita nuestro testimonio y nuestra oración, ha subrayado el Papa en la Misa de este jueves

En su repaso por las intenciones de oración relacionadas con la pandemia de COVID-19, el Papa Francisco ha vuelto a centrar su mirada este jueves en los fallecidos. Ha pedido por todos ellos, pero «de manera especial por los muertos digamos anónimos. Hemos visto las fotografías de las fosas comunes. Muchos…».

En la homilía, el Santo Padre ha comentado el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que narra la conversión de un ministro etíope tras escuchar la predicación de Felipe. Un fragmento que ha utilizado para subrayar que sin testimonio y oración no puede haber predicación verdadera. Esta, según sus palabras, se distingue tanto del proselitismo como de la simple puesta en marcha de obras caritativas.

El etíope era «un hombre piadoso» que en medio de sus obligaciones se tomaba tiempo para hacer un largo viaje e ir a adorar a Dios –ha explicado el Pontífice–. La inquietud y curiosidad que sentía, mientras viajaba de vuelta leyendo al profeta Isaías, la había puesto en su corazón «el Padre, que lo acercaba a Jesús. Lo había preparado, lo había traído de Etiopía a Jerusalén para adorar a Dios y luego, con esta lectura, había preparado su corazón».

Testimonio y oración

Esta proceso se aplica a todos: «Es Dios quien atrae al conocimiento del Hijo». Sin su acción, solamente a través del estudio, se podrán saber cosas sobre Él pero no «conocerlo desde dentro». Por eso, al hacer apostolado es importante tomar conciencia de que «tú no estás convirtiendo a nadie. El Padre atraerá a esos corazones para que reconozcan a Jesús».

Y lo hará «también con nuestro testimonio» de fe. «Ir a la misión no significa hacer grandes estructuras», ha subrayado el Papa. Si un hospital, una escuela, una organización perfectamente desarrollada «está sin testimonio cristiano, vuestra obra no será una obra de testimonio, una obra de verdadera predicación de Jesús. Será una sociedad de beneficencia», pero no ofrecerá la posibilidad de que el Padre atraiga al conocimiento de Jesús.

Junto al testimonio, para que Dios atraiga a los hombres hacia sí es necesaria también la oración. «Esta es la oración para las misiones: rezar para que el Padre atraiga a la gente a Jesús. El testimonio y la oración van juntos», y sin ellos no se puede hacer predicación apostólica. Solo «un hermoso sermón moral» y obras buenas. «Y esto no es solo para las misiones, sino también para nuestro trabajo como cristianos. ¿Doy testimonio de la vida cristiana, realmente, con mi forma de vida? ¿Rezo para que el Padre pueda atraer a la gente hacia Jesús?».

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