Francisco: «No me canso de condenar cualquier forma de antisemitismo» - Alfa y Omega

Francisco: «No me canso de condenar cualquier forma de antisemitismo»

«No me canso de condenar firmemente cualquier forma de antisemitismo». El Papa Francisco recibió la mañana del lunes en la audiencia una delegación del Centro Simon Wiesenthal, institución cuyo objetivo es combatir el antisemitismo, el racismo y el odio a las minorías. El Pontífice les invitó a «sembrar la paz y  cultivar juntos la hermandad» especialmente frente al «resurgir bárbaro del antisemitismo»

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Foto: Vatican Media

«No me canso de condenar firmemente cualquier forma de antisemitismo». El Papa Francisco recibió la mañana del lunes en la audiencia una delegación del Centro Simon Wiesenthal, institución cuyo objetivo es combatir el antisemitismo, el racismo y el odio a las minorías. El Pontífice les invitó a «sembrar la paz y  cultivar juntos la hermandad» especialmente frente al «resurgir bárbaro del antisemitismo»

El 27 de enero se cumplirán 75 años desde que se abrieron las puertas del campo de concentración de Auschwitz – Birkenau. En este contexto, el Papa Francisco recibió el lunes a una delegación que lleva el nombre de Simon Wiesenthal, investigador y cazanazis judío, que tras haber estado prisionero en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen dedicó la mayor parte de su vida a localizar e identificar criminales de guerra nazis que se encontraban fugitivos, para llevarlos ante la justicia.

Tres cuartos de siglo después, el Papa recordaba a los integrantes de la organización antisemita que hoy, la vida, está plagada de egoísmo individualista: «La vida está bien si me conviene, pero cuando algo está mal, se desata la ira y la maldad». Esta actitud, aseguró Francisco, es terreno fértil para los «particularismos y populismos», y el odio crece rápidamente en estos suelos. Por eso, añadió, «han vuelto a surgir brotes bárbaros de antisemitismo».

«No me canso de condenar enérgicamente todas las formas de antisemitismo. Sin embargo, para abordar la raíz del problema, también debemos comprometernos a arar la tierra en la que crece el odio, sembrando en ella la paz».

Ante esta situación, Francisco recordó que es a través de la integración y la comprensión del otro como nos protegemos más. Para ello, dijo que es urgente «reintegrar a los marginados, dar una mano a los que están lejos, apoyar a los que están descartados porque no tienen medios ni dinero, ayudar a los que son víctimas de la intolerancia y la discriminación».

Asimismo, el Papa aseveró a los miembros del Centro Simon Wiesenthal que es muy importante educar en la tolerancia y la comprensión mutua, la libertad de religión y la promoción de la paz social.

«Rezar en silencio»

Tras mencionar el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, el Papa recordó su visita en 2016. Allí, dijo, «me detuve para para rezar en silencio». Una vez más, el Papa señaló que hoy en día «nos resulta difícil detenernos, mirar dentro de nosotros mismos, callarnos para escuchar el grito de la humanidad que sufre. El aniversario de la “indecible crueldad” que la humanidad descubrió hace 75 años es una llamada a detenerse, a permanecer en silencio y a recordar. Lo necesitamos, dijo, para no quedarnos indiferentes».

El consumismo de hoy, añadió, «también es verbal: cuántas palabras inútiles, cuánto tiempo perdido en impugnar y acusar, cuántas ofensas gritadas, independientemente de lo que se diga». El silencio, por otro lado, «ayuda a preservar la memoria. Si perdemos la memoria, aniquilamos el futuro».

Por último, el Papa mencionó la declaración Nostra aetate, que subraya que judíos y cristianos tenemos un rico patrimonio espiritual común que debemos descubrir cada vez más para ponerlo al servicio de todos. «Especialmente hoy estamos llamados, ante todo, a este servicio: no a distanciarnos y excluirnos, sino a hacernos cercanos e incluirnos; no a favorecer soluciones de fuerza, sino a iniciar caminos de proximidad».

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