Francisco felicita a la Cruz y la Media Luna Roja en su día y explica el consuelo de Dios

En los momentos de sufrimiento, el Señor no nos consuela con «cosas formales que son mentira: “No te preocupes, todo pasará, no sucederá nada, las cosas pasarán…”. No oculta la verdad», ha subrayado el Papa en la Misa de este viernes. Pero esta verdad va acompañada de su cercanía y esperanza: «Yo estoy cerca de vosotros. Os llevaré conmigo»

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Foto: VaticanMedia

En los momentos de sufrimiento, el Señor no nos consuela con «cosas formales que son mentira: “No te preocupes, todo pasará, no sucederá nada, las cosas pasarán…”. No oculta la verdad», ha subrayado el Papa en la Misa de este viernes. Pero esta verdad va acompañada de su cercanía y esperanza: «Yo estoy cerca de vosotros. Os llevaré conmigo»

Este viernes, Francisco ha ofrecido la Misa en Casa Santa Marta por quienes trabajan en la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que celebran su día en el aniversario del nacimiento en 1828 del fundador de la Cruz Roja, Henry Dunant. El Santo Padre ha pedido especialmente «que el Señor bendiga el trabajo» de los 13 millones de voluntarios que suman ambas instituciones en el mundo, y que «hace tanto bien».

En la homilía, el Santo Padre comentó el Evangelio del día, en el que Jesús dice a sus discípulos: «Que no se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias. (…) Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo esté, estéis también vosotros».

Esta conversación de Jesús con los discípulos –ha recordado Francisco– tiene lugar durante la Última Cena. Jesús está triste y todos están tristes. El Señor ha anunciado que será traicionado por uno de ellos, pero al mismo tiempo comienza a consolarlos. «Tenemos muchas maneras de consolar», ha explicado el Papa, «desde las más auténticas, las más cercanas, hasta las más formales, como esos telegramas de condolencia. No consuela a nadie, es una ficción».

Cercanía, verdad y esperanza

Es importante por tanto mirar cómo consuela Jesús, para «aprender a percibir cuál es el verdadero consuelo del Señor cuando tengamos que pasar por momentos de tristeza». Y este consuelo tiene, para el Pontífice, tres claves: cercanía, verdad y esperanza. Jesús siempre nos dice «estoy aquí con vosotros», aunque muchas veces esté «presente en silencio. Sabemos que Él está allí». Es el estilo desde la Encarnación, hacerse cercano. «Y no usa palabras vacías, al contrario: prefiere el silencio. La fuerza de la presencia».

Por otro lado, Jesús no nos consuela con «cosas formales que son mentira: “No te preocupes, todo pasará, no sucederá nada, las cosas pasarán…”. No oculta la verdad». Tampoco a la hora de anunciar su propia muerte a los discípulos. «Nos enfrentamos a la muerte. Es la verdad», ha subrayado el Papa.

Pero esa verdad está siempre acompañada de la esperanza. La principal muestra de ello es su propia muerte, cuyo anuncio viene acompañado de una promesa: «Volveré y os llevaré conmigo». «El Señor regresa cada vez que uno de nosotros está en el camino para irse de este mundo. Él vendrá, nos tomará de la mano y nos llevará. No dice: “No sufrirás, no pasa nada”. No. Dice la verdad: “Estoy cerca de vosotros”. Es un mal momento. Pero no permitáis que vuestro corazón se turbe».

No es fácil, ha concluido el Papa, dejarse consolar por el Señor. En los malos momentos, de hecho, a veces puede uno enfadarse con Él y no dejar que nos hable en la cercanía, con esta verdad llena de esperanza. Por ello ha animado a pedir esta gracia de aprender a dejarnos consolar por el Señor.

Vatican News/Alfa y Omega