Francisco anima a los jóvenes a ser «expertos en ciencias de la paz»

El Papa escribe el prefacio del libro Para un conocimiento de la paz, en el que pide a los jóvenes unir «el gusto por el estudio» con un corazón «inspirado en el Evangelio» para convertirse en «pacificadores verdaderamente valiosos»

Redacción
Foto: Vatican News

La educación de los jóvenes en el actual contexto de guerra y violencia es el tema que aborda el Papa en el prefacio del libro Para un conocimiento de la paz, del italiano Gilfredo Marengo, vicepresidente del Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia.

En su texto, Francisco constata que «el cambio de época que la humanidad está experimentando está conformado por lo que he denominado repetidamente como una tercera guerra mundial a pedazos», ya que el mundo sigue inmerso «en un clima de guerra y violencia mutua», una realidad que «no sólo exige que mantengamos vivo el llamamiento a la paz», sino que también impulsa a «hacernos preguntas decisivas».

Así, Francisco cuestiona: «¿Por qué en un mundo en el que la globalización ha derribado tantas fronteras y en el que todos estamos interconectados, seguimos practicando la violencia en las relaciones entre los individuos y las comunidades?».

Junto a ello, el Papa lamenta que a menudo «los que son diferentes a nosotros nos asustan hasta hacernos asumir un comportamiento de defensa y sospecha», que con demasiada frecuencia se convierte «en agresión hostil».

A nivel más amplio, «los gobiernos creen que el despliegue de su fuerza, incluso con actos de guerra, puede darles mayor credibilidad a los ojos de sus ciudadanos».

Por todo ello, es preciso, según el Papa, «un compromiso de estudio» que invierta «en la investigación científica y en la formación de las jóvenes generaciones». En este compromiso, «el mundo universitario tiene un papel central», por lo que el papa llama a la red mundial de universidades eclesiásticas a hacer «una contribución decisiva» en este campo. Es necesario un enfoque «interdisciplinario» que incluya «un diálogo fructífero entre la filosofía, la teología, el derecho y la historia», para formar «pacificadores verdaderamente valiosos».

Así, «quienes deseen convertirse en expertos en ciencias de la paz deben aprender que el gusto por la investigación y el estudio científico debe ir acompañado de un corazón capaz de compartir las alegrías y las esperanzas, las penas y las angustias de los hombres de hoy», continúa el Papa citando la constitución Gaudium et spes.

El Papa interpela directamente a los jóvenes cuando escribe que «necesitamos hombres y mujeres bien preparados, equipados con todas las herramientas necesarias para leer e interpretar las dinámicas sociales, económicas y políticas de nuestro tiempo», una tarea que puede ayudar «a que muchos jóvenes descubran su vocación laical».