Fiyi: la Iglesia lucha contra las drogas en el paraíso del Pacífico - Alfa y Omega

Fiyi: la Iglesia lucha contra las drogas en el paraíso del Pacífico

Las islas Fiyi se sitúan en plena ruta internacional del narcotráfico. El arzobispo de Suva ha pedido a todas las confesiones religiosas que se unan para combatir el avance de las drogas en el paraíso del Pacífico

Redacción
Peter Loy Chong, arzobispo de Suva.
Peter Loy Chong, arzobispo de Suva. Foto: Facebook.

Bajo la imagen idílica de aguas turquesa y resorts de lujo, Fiyi afronta una amenaza creciente: su posición estratégica en el Pacífico la ha situado en plena ruta internacional del narcotráfico entre Asia y América. En este contexto, el arzobispo de Suva, Peter Loy Chong, ha hecho un llamamiento inédito a la unidad de las confesiones religiosas para combatir el avance de las drogas en el archipiélago.

Fiyi, tradicionalmente asociada al turismo, se ha convertido en punto de tránsito para cargamentos que viajan entre América Latina y Asia. Las organizaciones criminales aprovechan la inmensidad del océano y la complejidad de vigilar miles de kilómetros de costa e islas dispersas.

En los últimos años se han producido incautaciones masivas en sus aguas, confirmando que el país no solo es lugar de paso, sino también mercado emergente. Las sustancias más consumidas son la cocaína y las metanfetaminas, cuyo impacto se deja sentir especialmente entre jóvenes.

Paradójicamente, Fiyi cuenta con una de las legislaciones más severas de la región: incluso la posesión de pequeñas cantidades de droga puede acarrear cadena perpetua. Sin embargo, la dureza de las penas no ha frenado el problema.

Una llamada a la unidad interreligiosa

Ante esta situación, el arzobispo de Suva, Peter Loy Chong, al frente de la archidiócesis que abarca todo el país, ha pedido una alianza amplia que supere las fronteras confesionales. El llamamiento no se dirige solo a los cristianos, sino también a las comunidades hindú y musulmana, en un país donde la religión desempeña un papel central en la vida social.

El Consejo de Iglesias cristianas de Fiyi, que reúne a 13 denominaciones, ya ha sentado bases de cooperación. Pero incorporar oficialmente a hindúes y musulmanes permitiría movilizar a cerca del 98% de la población, creando un frente común sin precedentes. «El verdadero progreso depende de ir más allá del diálogo y pasar a la acción a nivel de aldeas y comunidades», ha declarado el arzobispo, según recoge OMP.

Una Iglesia pequeña pero activa

Los católicos representan apenas el 8 % de la población, unos 70.000 fieles. Sin embargo, la Iglesia católica ha asumido un papel visible en la respuesta social.

Entre las iniciativas ya en marcha destacan tres seminarios de prevención de drogas para jóvenes organizados durante la Cuaresma, una petición al Gobierno para que invierta con urgencia en más centros de rehabilitación y la solicitud de más consejeros escolares, ante el aumento del consumo entre estudiantes.

La estrategia pastoral no se limita a la prevención. Chong ha vinculado el auge de las drogas con la desintegración familiar y el declive moral, y ha subrayado que la solución pasa por fortalecer el tejido comunitario.

En un contexto de alarma social, han surgido voces que proponen expulsar a los adictos de las aldeas. El arzobispo ha rechazado con firmeza estas posturas, defendiendo un enfoque basado en la rehabilitación y la integración.