Feliz verano

Este sábado casi 2.000 jóvenes de la diócesis partían rumbo a Lourdes (Francia), primera etapa de la peregrinación oficial organizada por la Delegación de Infancia y Juventud con motivo de la JMJ…

María Dolores Gamazo
Foto: Ángel García Asenjo

Este sábado casi 2.000 jóvenes de la diócesis partían rumbo a Lourdes (Francia), primera etapa de la peregrinación oficial organizada por la Delegación de Infancia y Juventud con motivo de la JMJ de Cracovia. Y lo hacían con una celebración de envío presidida por nuestro arzobispo, en la parroquia de San Juan de la Cruz.

El templo se quedó pequeño para acoger a la multitud de jóvenes presentes en la plaza desde primeras horas de la mañana. La sonrisa en las caras, empañadas en algunos rostros por el sueño, y los nervios, además de la algarabía y el despiste, eran algunas de las sensaciones que flotaban en el ambiente entre los peregrinos que, con inmensa ilusión, afrontaban esta nueva etapa en sus vidas. A ellos se unirán, a lo largo de estas semanas, numerosos peregrinos madrileños que viajarán de diferentes maneras para participar, todos juntos, en los actos centrales de la JMJ.

Están siendo unos días muy intensos, estos de preparación inmediata de la Jornada Mundial de la Juventud, con catequesis, celebraciones litúrgicas, y muchas horas de viaje. Pero también de oportunidades para compartir, conocer nuevos amigos y crear lazos de esos que no se borran nunca, viviendo situaciones diferentes de lo habitual. Días de novedades en todos los sentidos, en los que no faltará el turismo, y en los que podrán conocer lugares simbólicos para la fe, así como la vida de santos que pueden ser un referente en sus jóvenes vidas. Días de entusiasmo e ilusión, a pesar del cansancio y del sueño, en los que la fe será la clave conductora.

Y, después, el regreso a casa con un montón de vivencias en la mochila. Con una fe renovada y revivida. Con una ilusión aplastante y un entusiasmo contagioso. Con unas vivencias para ser transmitidas y comunicadas, además de vividas, transformadas en testimonios que supondrán una nueva savia para nuestra Iglesia diocesana, en especial para su juventud.

A ellos se les unirán todos esos jóvenes que aprovechan estos días para participar en los campamentos y colonias que, a través de los grupos, colegios y parroquias, se han realizado o se van a realizar. Una forma de reforzar la educación de los padres, reavivando la fe y recuperando los valores, tan necesarios para vivir en esta sociedad. Pero todo eso, después del descanso vacacional.

¡Feliz verano a todos!

Mª Dolores Gamazo