Fallece el arzobispo emérito de Burgos, Francisco Gil Hellín - Alfa y Omega

Fallece el arzobispo emérito de Burgos, Francisco Gil Hellín

El arzobispo emérito de Burgos, que ha muerto este jueves en Murcia, tenía 85 años

José Calderero de Aldecoa
Gil Hellín, arzobispo emértio de Burgos.
Gil Hellín, arzobispo emértio de Burgos. Foto: Arzobispado de Burgos.

Este jueves 27 de noviembre ha fallecido a los 85 años el arzobispo emérito de Burgos, Francisco Gil Hellín. La muerte se ha producido en Murcia, donde residía y allí se instalará en primer lugar la capilla ardiente. El cuerpo del prelado será velado en la capilla de la adoración perpetua del palacio episcopal de Murcia hasta el viernes 28 a medio día. Por la tarde será trasladado a Burgos.

«En nuestra ciudad, la capilla ardiente quedará instalada en la capilla de la Casa de la Iglesia (Arzobispado) el sábado, 29 de noviembre, desde las 9:00 h. hasta las 16:00 h.», ha informado el Arzobispado de Burgos en un comunicado. A las 17:30 h. el cuerpo del arzobispo emérito será trasladado a la catedral burgalesa, donde se celebrará la Misa de cuerpo presente, seguida del rito exequial y la sepultura en la cripta de la capilla de Santa Ana.

«Nuestra Iglesia burgalesa eleva su oración al Padre de la misericordia y ruega al santo pueblo de Dios que peregrina en Burgos que se una a esta oración dando gracias al Señor por una vida entregada al servicio de Dios y de la Iglesia y encomendándole a la misericordia divina y el cuidado materno de la Virgen María a quien siempre profesó una profunda devoción».

De Murcia a Burgos

Francisco Gil Hellín nació en La Ñora (Murcia) el 2 de julio de 1940. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957 y 1964. Ejerció como subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue profesor en el Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997).

San Juan Pablo II lo nombró secretario del Pontificio Consejo para la Familia en 1996 y obispo titular de Lárnaca, recibiendo la consagración episcopal en la basílica de San Pedro el 1 de junio de ese mismo año.

El 28 de marzo de 2002, san Juan Pablo II le nombró arzobispo de Burgos iniciando su ministerio el 23 de mayo de ese mismo año. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral el 30 de octubre de 2015. Del 15 de junio de 2018 al 16 de enero de 2019 fue administrador apostólico de Ciudad Rodrigo. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, de la Comisión Permanente y de la Comisión Episcopal para el Clero.

Francisco Gil Hellín, en su despacho.
Francisco Gil Hellín, en su despacho.

Su ministerio episcopal

«Fue el pastor solícito de nuestra Iglesia burgalesa durante 13 años», se lee en la nota del Arzobispado de Burgos. «Los matrimonios y las familias fueron preocupaciones fundamentales en su ministerio», y también la promoción de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, tarea a la que dedicó gran parte de su tiempo, junto con la atención y el cuidado de los sacerdotes. Ordenó 22 sacerdotes, abrió el Seminario Misionero Redemptoris Mater Santa María la Mayor, reinstauró el diaconado permanente en la archidiócesis y colaboró en la erección del Instituto Iesu Communio.

Asimismo, Gil Hellín creó el secretariado diocesano para la religiosidad popular y el secretariado diocesano para la pastoral gitana. También impulsó la acción caritativa de la Iglesia, con la nueva sede de Cáritas y de programas de atención a los necesitados. Entre otras muchas cosas, también hizo frente a los desafíos que el vasto patrimonio eclesiástico que configura nuestra archidiócesis. Amplió la casa sacerdotal, rehabilitó el palacio arzobispal e inauguró el nuevo archivo diocesano.

Sor Verónica y don Francisco, en la misa de acción de gracias por la aprobación del nuevo instituto religioso.
Sor Verónica y don Francisco, en la misa de acción de gracias por la aprobación del nuevo instituto religioso.