Las exreligiosas de Belorado niegan haber maltratado a las ancianas que rescató la Guardia Civil
«¿Cómo voy a hacerle daño a la persona que más quiero?», ha declarado una de las exreligiosas de Belorado frente a los juzgados de Bilbao
Las exreligiosas de Belorado han negado este viernes ante los medios cualquier tipo de maltrato a las cinco religiosas ancianas que vivieron con ellas hasta el pasado mes de diciembre. Según las exmonjas, ellas las «cuidaron» y trataron «con cariño durante toda la vida». Lo han dicho a las puertas del Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao justo antes de declarar como investigadas por presuntos delitos de coacciones, trato degradante, abandono, omisión del deber de socorro, falsedad documental y administración desleal.
Estas religiosas mayores —no excomulgadas y de entre 87 y 101 años— fueron trasladadas por la Guardia Civil desde el convento de Orduña tras una intervención ordenada por el juzgado. Pese a los informes policiales y a los testimonios incorporados a la causa, las exclarisas acusadas han insistido en que no existe ninguna prueba en su contra y han mostrado su confianza en que el procedimiento se archivará «enseguida». «Primero han sido mis madres y luego he sido yo como su madre. ¿Cómo voy a hacerle daño a la persona que más quiero?», ha afirmado una de ellas.
Ocho exreligiosas prestan declaración
En total, ocho exreligiosas —incluida la cocinera sor Myriam— han sido llamadas a declarar en el marco de una investigación que trata de esclarecer en qué condiciones vivían las ancianas antes de su traslado hospitalario. Cuatro acudieron presencialmente al juzgado de Bilbao y otras cuatro declararon por videoconferencia desde Briviesca, donde están empadronadas. Estas últimas deberán abandonar el monasterio de Belorado el próximo 12 de marzo tras agotarse las vías judiciales contra el desahucio.

Las investigadas sostienen que los informes médicos del hospital de Basurto no reflejan signos de malos tratos y aseguran desconocer «en qué se basan todas estas cosas». A su juicio, de haberse detectado negligencias, el protocolo sanitario habría sido distinto. Su abogado, Florentino Aláez, ha sostenido que el trato fue «exquisito» y ha asegurado confiar en que las declaraciones permitan «aclararlo todo».
Excrementos de perro y pañales sin cambiar
Sin embargo, la investigación judicial recoge una versión muy distinta. Según los informes de la Guardia Civil, en el espacio donde se encontraban las religiosas había «excrementos y orines de perro», una gata recién parida y signos de desatención higiénica, como pañales sin cambiar o suciedad visible en manos y cabello. Algunas ancianas ni siquiera habían desayunado cuando llegaron los agentes. Tras el traslado, tres de ellas quedaron ingresadas en el hospital por su estado de salud.

A estos indicios físicos se suman testimonios sobre una situación emocional frágil y un clima de miedo. «Estoy contenta porque no está aquí el enemigo», dijo una de las ancianas al ser trasladada. Otra afirmó: «Estoy feliz porque hoy no ha venido nadie a pegarme».