Este es el año para redescubrir la vocación. O sin el re- Alfa y Omega

Este es el año para redescubrir la vocación. O sin el re-

2026 tiene todas las papeletas para que los cristianos recuerden quiénes son y contagien a su entorno. Madrid ya los forma para ello

Alfa y Omega

El año que arranca presenta, ya con su primera semana consumida, 357 futuribles. En alguno posible, el Papa visita España, para lo que la Iglesia de Madrid va «calentando motores». En otro, la nueva ministra de Educación, Milagros Tolón, establece un diálogo profundo con la escuela concertada más allá de la cordial pero estéril gestión de Pilar Alegría. En otro, se da carpetazo final a la invasión rusa de Ucrania con un acuerdo de paz justo y respetado definitivamente por el agresor. Y en otro, no se sabe si más o menos probable que el anterior, la vivienda adquiere un precio razonable que permita a los jóvenes desarrollar procesos vitales como los adultos que quizá ya sean cronológicamente.

No obstante, en todos los escenarios venideros, sucedan los eventos que sucedan en la tómbola de la actualidad, los cristianos salen de su casa a las plazas para habitar no solo la vida, sino también las conversaciones y llevar sus convicciones del corazón a la lengua y las manos y, de ahí, a los oídos y ojos de quienes tengan alrededor. Gente llena de virtudes en la intimidad hay mucha y es un gusto tenerla cerca cuando se les visita, pero hace falta un paso más: que agarren la puerta, salten a la aventura y —aunque parezcan muy autosuficientes— prediquen a los demás. Y propagar.

¿Por dónde empezar? Tanto en toda España como en Madrid en particular parece que la respuesta está en la formación del laicado y el catecumenado de adultos. Es decir, en poner a punto a los creyentes que se hayan dejado apagar sin darse cuenta. Y en ayudar a convertirse a quienes, sin recuerdos positivos ni negativos sino con una lúcida ignorancia, tengan una curiosidad natural por las cosas de Dios y necesiten que les hablen de ellas. Sea desde el estadio que sea, la vocación cristiana consiste en testimoniar la fe. Por lo que si queremos hermanos a nuestro lado, algo tendremos que decirle antes, cuando sean aún incrédulos, para que vean que el movimiento se hace andando.