«Es que yo quiero ser sacerdote, como tú» - Alfa y Omega

«Es que yo quiero ser sacerdote, como tú»

Colaborador

Es domingo por la mañana. Un día espléndido como siempre los hace por aquí, en la región de las sabanas, y el sol ya comienza a brillar con fuerza. Hoy me voy a misa a la comunidad de Naki-Ouest, así que tomo todas las cosas para celebrar la misa y pongo en marcha la moto.

Es una alegría salir de la parroquia, llena de gente que viene de la primera misa y de los chiquillos que esperan para ir a la misa de los niños.

Por el camino me voy encontrando a los catecúmenos de una de las comunidades que van a misa con su carné de presencia. Todos me saludan. Son tan buena gente…

Un poco más allá veo a un joven de unos 14 años que me hace señas con la mano. Es de la primera comunidad que me encontraré en el camino, pero me pide si puede venir a misa conmigo a la otra comunidad. Le digo que ningún problema, que me hará mucha ilusión que me acompañe.

Estamos siguiendo la antigua carretera de los alemanes, con unos árboles preciosos a ambos lados del camino. Como la carretera tiene algunos socavones voy un poco más lento, y le pregunto al joven:

– ¿Ya vas a la catequesis?

– Sí -me responde.

– ¿Y por qué quieres ser cristiano?

Y me responde sin ningún titubeo:

– Oh, pues porque yo quiero ser sacerdote como tú. Yo quiero celebrar la eucaristía. Yo quiero, como tú, hacer que la noticia de Jesús sea escuchada por todas partes.

Dejo una mano del manillar y le acaricio la cabeza. Que Dios te bendiga, hijo mío, tú serás un santo sacerdote. Y miro por el retrovisor y lo veo con una gran sonrisa. Y el sol brilla, tal vez no tanto como sus ojos, pero toda la creación canta victoria, porque la cadena que comenzaron los Doce continuará, y habrá un nuevo sacerdote, un nuevo hombre que, con sencillez, estará dispuesto a dar la vida al servicio del Evangelio. Un nuevo apóstol africano para esta África tan amada por Dios.

Joan Soler i Ribas/Aleteia