«Es muy barato morir en el trabajo», denuncian sindicatos e Iglesia - Alfa y Omega

«Es muy barato morir en el trabajo», denuncian sindicatos e Iglesia

Más de dos españoles mueren cada día durante su jornada laboral. A estas muertes en la obra o el campo, se suman enfermedades que las mutuas no reconocen. El Jubileo de este ámbito rezará por ellos

Rodrigo Moreno Quicios
Foto de recurso de un par de obreros subidos a un andamio
Las caídas de andamios son una muerte propia del siglo pasado, pero aún suceden. Foto: EFE / Biel Aliño.

Aunque la tecnología nos permita ser más productivos, la mayoría de la gente trabaje en oficinas y el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz persiga cada vez jornadas más cortas, lo cierto es que en España cada vez muere más gente en su puesto de trabajo. Entre enero y agosto de 2025 fallecieron de esta forma 103 personas, un 26 % más de las 82 que fallecieron en el mismo periodo de 2024. En 2023 se registraron 70, que ya fueron demasiadas, pero supusieron definitivamente menos que en los últimos dos años. «Hay una tendencia en aumento y en actividades como la construcción, el sector agrario o la silvicultura, es decir, el trabajo con motosierras, existen unos niveles de incidencia altísimos», nos mastica Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo de Unión Sindical Obrera, un sindicato nacido en la posguerra al calor de movimientos católicos. Esta realidad, que no es exclusiva de España y sobre la que la Iglesia católica lleva años advirtiendo, estará presente en Roma este 8 de noviembre durante el Jubileo del Mundo del Trabajo. En un primer momento estaba planeado para el 1 de mayo, san José Obrero y Día Internacional de los Trabajadores. Pero el luto por la entonces reciente muerte de Francisco obligó a posponerlo.

«Las enfermedades laborales son una bolsa de sufrimiento y muerte que se manifiesta cuando la persona está jubilada».
Sara García
Unión Sindical Obrera

En cuanto al mundo de la construcción, García recuerda la muerte de dos albañiles en el desplome de la Casa Ibarra, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), el pasado julio. Y, más recientemente, los cuatro fallecidos en el derrumbe del edificio en la madrileña calle Hileras hace solo tres semanas. «Hay muchísima subcontratación, rotación y personas sin experiencia», lo que genera «accidentes por caídas que son propios del siglo XX». Con una cadena larga de intermediarios, «los delegados de prevención están en la empresa principal» y no pueden informar a los externos, que «a lo mejor están trabajando en una obra concreta, reciben una orden y al día siguiente tienen que ir a otra» sin conocer el terreno.

En el campo «hay mucha irregularidad en las contrataciones, trabajo por temporadas y trata laboral», denuncia García. Un ejemplo es el temporero que falleció por un golpe de calor en agosto en Alcarrás (Lérida) mientras recogía fruta. «Fue abandonado a su suerte en la puerta del hospital». Y también hay pequeños propietarios «que siguen trabajando sus tierras ya jubilados y tienen muchos accidentes». Un 46 % de casos son vuelcos de tractores. Otro sector «terriblemente arriesgado» es el de la obtención de madera con motosierras. «Hemos recorrido la Mariña Lucense viendo cómo la mayoría de los trabajadores son migrantes en situación irregular y con problemas de comunicación por el idioma». Normalmente trabajan de dos en dos a gran distancia entre sí en una misma explotación, por lo que, «si alguien tiene un percance, está vendido». «Los materiales de protección son nulos y no tienen calzado especial ni sistemas anticorte».

Foto de recurso de la tala de árboles
Muchas de las personas que cortan madera carecen de formación. Foto: AFP / César Manso.

Incluso fuera de estos empleos más físicos, existen también empleos de cuello blanco con alta presión o en fábricas donde se inhalan sustancias que muestran sus efectos «cuando la persona está ya jubilada». «El cáncer laboral es muy poco conocido y ha costado que se reconozca la vinculación entre los problemas pulmonares y el amianto», cita como ejemplo. Normalmente las mutuas se desentienden «y la familia no tiene la información ni los recursos ni la energía». En definitiva, «es muy barato que alguien muera en el trabajo para las empresas que no cumplen la normativa».

Esta siniestralidad laboral que mata a más de dos españoles al día será una de las denuncias de los peregrinos a Roma durante el Jubileo del Mundo del Trabajo. En los días de mayo originariamente previstos, como «ya teníamos los billetes comprados», varios representantes de la Conferencia Episcopal Española volaron a la Ciudad Eterna y se reunieron con oficiales vaticanos. Entre ellos estuvo Antonio Javier Aranda, que ha participado en Comisiones Obreras durante 20 años, trabajó como auxiliar de logística y se ha convertido en el primer laico en dirigir el Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE.

Antonio Javier Aranda rezó a Jesús Obrero en su peregrinación.
Antonio Javier Aranda rezó a Jesús Obrero en su peregrinación. Foto cedida por Antonio Javier Aranda.

Durante aquella estancia «nos pusimos en contacto con el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral» y, como el cardenal Michael Czerny, que lo encabeza, se vio desbordado por los preparativos del cónclave, Aranda y los demás fueron recibidos por su segunda, la secretaria Alessandra Smerilli, quien se reunió con ellos tres horas «para conocer lo que hacemos en Pastoral del Trabajo en España». «Somos una de las pocas conferencias episcopales europeas que la tienen específicamente en su organigrama», se enorgullece el laico. También comenzaron a diseñar algunos proyectos transversales y «se hizo mucha referencia a todo el pontificado del Papa Francisco», quien reivindicó en numerosas ocasiones que «no podemos acostumbrarnos a los accidentes laborales ni resignarnos a la indiferencia ante ellos».

Alessandra Smerilli junto al obispo Abilio Martínez en el Vaticano.
Alessandra Smerilli junto al obispo Abilio Martínez en el Vaticano. Foto: Antonio Javier Aranda.

Los sindicatos y Bergoglio

Aunque en el sentido estricto ya no estaba convocada la peregrinación jubilar, los miembros de la CEE que viajaron a en Roma del 1 al 4 de mayo entraron por la Puerta Santa de la basílica de San Pedro «pronunciando la oración típica en nuestros movimientos a Jesús Obrero» y rezaron «unas letanías recordando las distintas situaciones que se viven en el mundo del trabajo». Ya dentro del templo, «tuvimos una pequeña reunión informal con Emilce Cuda», secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina y quien ha visitado España en varias ocasiones para conocer su Pastoral del Trabajo.

Pero el colofón a su visita —y un momento que Aranda considera «muy emocionante»— fue rezar frente a la tumba que el Papa Francisco acababa de ocupar en la basílica de Santa María la Mayor. Una figura que fue ampliamente homenajeada aquellos días por los sindicatos italianos —también por los ajenos a la Iglesia—, que, entre aplauso, proyectaron vídeos suyos contra las muertes en el trabajo durante el emblemático Concierto del Primero de Mayo de Roma.