Entró en el cine a ver Guadalupe y encontró su vocación - Alfa y Omega

Entró en el cine a ver Guadalupe y encontró su vocación

El 12 de Diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, me enteré que en un cine de Madrid proyectaban una película llamada Guadalupe. No sabía muy bien por qué pero, a pesar de haber una amplia oferta en cartelera a priori más interesante, yo me sentí realmente atraída por ésta. Y allí… en el minuto 35’20» de la película, lo comprendí

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El 12 de Diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, me enteré que en un cine de Madrid proyectaban una película llamada Guadalupe. No sabía muy bien por qué pero, a pesar de haber una amplia oferta en cartelera a priori más interesante, yo me sentí realmente atraída por ésta. Y allí… en el minuto 35’20» de la película, lo comprendí

¡Por fin, ha llegado el día! Hoy es 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, la emperatriz de América, la madre del verdadero Dios por quien se vive…

Llevaba yo varios días con una gran inquietud en mi corazón ante la llegada de esta fiesta en la que tantas cosas tengo que celebrar. Este año, sentía el deseo de honrar a mi morenita de Guadalupe de un modo especial. ¿Le llevaré flores?, ¿le ofreceré una Misa, mis oraciones?… ¿Cómo podré agradecerle su presencia tan real en mi vida, sus guiños, su confianza, sus cuidados? Fue entonces, cuando en una conversación inesperada con mi amigo Juan, sin pretenderlo, me hizo darme cuenta que la mejor manera de honrarla era compartir el testimonio de lo que Ella había hecho y hace en mi vida. Y pensé… ¿será ese el regalo que más te agrade, morenita?

Lo comenté también con mi amigo, José Antonio, un hombre de Dios del que me fío y sus palabras fueron para mí como un dulce mandato del cielo: «Escribe lo que el Señor te inspire, y da a conocer esa historia, que no es tuya, sino Suya…». Y como «el que obedece nunca se equivoca», aquí me lanzo a esta aventura si con ello consigo agradarte, Santa María de Guadalupe!.

Empecemos entonces por el principio. Yo nací en Venezuela y soy hija de padres gallegos emigrantes; dos personas maravillosas que me lo han dado todo… incluida, y sobre todo, la fe. Crecí en ese hermoso país en el que el niño Jesús nos traía los regalos el 24 de diciembre, en el que nadie salía de casa sin pedir la bendición a sus padres… y tantos otros detalles que nos ayudaban a vivir la fe de un modo sencillo, natural y alegre.

Desde pequeña sentía pasión por el mundo de la comunicación, fue así como terminé estudiando en Venezuela la carrera de ciencias de la información. Vine a España con la idea de estudiar un máster para regresar luego a mí país, pero… los planes de Dios eran otros para mí. Al terminar el máster, me ofrecieron un trabajo muy interesante en el ámbito de la promoción cultural en internet, y a ello me dediqué durante muchos años. Sin embargo, con el paso del tiempo en mi corazón comenzó a crecer el anhelo de dedicarme a promover lo que realmente era mi verdadera pasión; mi fe, el amor de Dios que durante mi vida había descubierto y que me urgía comunicar de algún modo.

Cada vez tenía más claro ese deseo y más difuso el cómo, dónde y cuándo desarrollarlo… Fue un tiempo de oración y búsqueda en el que conocí algunas empresas y fundaciones cuyo trabajo me parecía interesante, sin embargo… fue escuchar el testimonio de un actor mexicano converso el que realmente me inspiró y me llevó a pensar en la posibilidad de crear algo propio, una empresa a través de la cual pudiera poner mis talentos al servicio del reino de los cielos.

La respuesta llegó una tarde de diciembre del año 2008 de un modo totalmente inesperado y maravilloso. Mientras caminaba por una conocida calle de Madrid, al ver una pintoresca tienda de golosinas, me vino a la mente una idea bastante peregrina: ¡Qué bien estaría montar una tienda de piñatas!

Supongo que el hecho de que en España, la Piñata Latinoamericana, no fuese una tradición demasiado conocida me hacía verlo con un «proyecto novedoso y con posibilidades de éxito»; pero no le di mayor importancia a la idea puesto que esto nada tenía que ver conmigo y mis inquietudes. Bueno, eso pensaba yo…

A los 3 días de esta anécdota, justo el 12 de Diciembre, Fiesta de la Virgen de Guadalupe, me enteré que en un cine de Madrid proyectaban una película llamada Guadalupe. No sabía muy bien por qué pero, a pesar de haber una amplia oferta en cartelera –a priori– más interesante, yo me sentí realmente atraída por ésta. Y allí… en el minuto 35’20» de la película, lo comprendí. En pantalla transcurría la escena de una fiesta en México en la que se iba a romper la tradicional Piñata.

Mi sorpresa vino ante la explicación que un personaje de la película daba a otro respecto al simbolismo que la piñata encierra y que yo, hasta entonces, desconocía: «Los 7 picos de la piñata significan los 7 pecados capitales, los dulces significan la Gracia de Dios que desciende sobre nosotros, y la venda sobre los ojos simboliza la fe». Sin querer, pegué un bote en la butaca del cine porque pude reconocer que aquel pensamiento sobre las piñatas no había sido una idea tan peregrina, sino parte de un plan que me estaba siendo revelado. En ese momento tuve la certeza de que algún día me dedicaría a promover ese precioso simbolismo y que lo haría bajo el nombre de LLENADEGRACIA… porque las piñatas están llenas de dulces (La Gracia de Dios), y porque toda esta historia me la había dado a conocer quién es la Llena de Gracia con mayúscula… y esta empresa sí que tenía que ver con mi vida, con el anhelo que guardaba en mi corazón.

Pasarían unos cuantos años, en concreto 4, antes de que pudiera poner en marcha este precioso regalo que me había sido dado. «Cuando las cosas son de Dios, ellas prosperan de Su Mano»; esta fue la paz y la confianza con la que esperé el momento oportuno… y mientras esperaba, se despertaba en mí el deseo inmenso de conocer más y más sobre aquella hermosa Señora del Cielo que, de una forma tan sencilla y a la vez tan real, se había hecho presente en mi vida para dar forma a mis sueños.

Mi amor y devoción por ella creció a pasos agigantados al conocer la historia de sus apariciones, las maravillas que encierra la Imagen en la tilma de San Juan Diego, la devoción de un pueblo que se extendió al mundo entero… Me impresionó especialmente leer sobre el hallazgo de la figura de una familia en las pupilas de sus ojos, me hizo meditar mucho en la importancia central que la madre de Dios otorga a laf. Creo que Nuestra Señora de Guadalupe sigue teniendo mucho que decir al hombre y la mujer de nuestro tiempo, y que su ayuda en la Nueva Evangelización se deja sentir hoy, como lo hizo en América hace casi 500 años.

7 años después de aquella tarde de diciembre Llenadegracia es toda una realidad; es la certeza de que Dios cumple las promesas que pone en nuestro corazón. Con nuestras manos, amor y entrega llevamos 3 años haciendo piñatas y muchos regalos inspirados llenos de alegría, sorpresas y buenas noticias. En cada Piñata Llenadegracia, no falta el momento del pregón en el que se da a conocer su simbolismo y los tan esperados toques de gracia: caricias de Dios que nos hablan de su amor.

Y así… de esta manera tan sencilla, pero tan profunda y real, la Virgen de Guadalupe se ha hecho presente en mi vida para darme la oportunidad de trabajar y poner los talentos recibidos al servicio del Reino. ¡GRACIAS Virgen de Guadalupe por tu confianza y tu inspiración! En este día de tu Santo te pedimos que nos bendigas y bendigas todas nuestras empresas… que no sean las nuestras, sino las tuyas: LLENA DE GRACIA.

Eva María Montoto