Entidad cristiana denuncia la «falta de humanidad» de separar familias migrantes - Alfa y Omega

Entidad cristiana denuncia la «falta de humanidad» de separar familias migrantes

Tres años después de ser separados de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos, los abogados no pueden localizar a las familias de 545 niños

Redacción
Foto: CNS

La «falta de humanidad» que se trasluce en la historia de los 545 niños inmigrantes que siguen separados de sus padres tres años después de llegar a Estados Unidos «ha sido el sello distintivo de la política de inmigración de la administración Trump». Así lo denuncia el Servicio Luterano para Inmigrantes y Refugiados (LIRS por sus siglas en inglés), una de las pocas entidades a las que se ha pedido ayuda para reunificar a las familias.

Tal como reveló el miércoles la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), los abogados encargados de esta labor han sido incapaces de localizar a los padres de 545 niños separados de sus familias en 2017. Esos menores «puede que nunca vuelvan a ver a sus padres» por la «indiferencia» con la que las autoridades no se preocuparon de recoger en el momento de detener a los padres en la frontera toda la información necesaria para luego hacer posible el reencuentro. Según Kirsh O’Mara Vignarajah, presidenta del LIRS, esta negligencia se produjo «de forma deliberada».

Incluso en el caso de haber podido volver con sus padres, la política de separar familias «ha dejado traumatizados a miles de niños y familias; un daño que tristemente nunca podrá deshacerse del todo». Todo ello, como consecuencia de una política que pretendía desincentivar por todos los medios la inmigración, «convirtiendo a las familias migrantes en un asunto político en vez de humanizarlas en un momento de extrema necesidad», lamenta O’Mara.

Trump: «Están bien cuidados»

La polémica por la separación de familias fue uno de los temas estrella en el último debate electoral, celebrado el jueves, informa EFE. El candidato demócrata Joe Biden tachó de «criminal» esta política, que «viola todos los conceptos de lo que somos como nación». El presidente Donald Trump, que opta a la reelección, se defendió afirmando que su administración está «tratando muy bien» a los niños, que están «en instalaciones muy limpias» después de haber sido introducidos en el país por «coyotes y mucha mala gente».

En cualquier caso, el líder republicano aseguró que el Ejecutivo está «intentando muy en serio» localizar a los padres de los menores. Aunque, en realidad, no es directamente el Gobierno quien está haciendo este trabajo, sino abogados y grupos de derechos humanos (como el LIRS) seleccionados por un tribunal.

Las familias que renuncian

Los niños afectados no proceden de los 2.800 que fueron separados de sus padres en 2018 por la política fronteriza de «tolerancia cero», que debido a la polémica fue sustituida a los pocos meses por otra de detención de familias enteras. Fueron separados un año antes, dentro de un grupo de más de 1.000 familias que sufrieron a causa de un proyecto piloto. Para cuando un juez federal de California ordenó poner fin a esta política y pidió que varias firmas de abogados tratasen de reunir a padres e hijos, dos tercios de los padres ya habían sido deportados sus lugares de origen.

Según Europa Press, el subdirector del proyecto de Derechos de los Inmigrantes de ACLU, Lee Gelernt, ha lamentado la «trágica realidad» y ha reconocido que queda «mucho más trabajo que hacer», aunque ha dicho «no saber» cuándo se podrá completar la búsqueda. «No pararemos hasta localizar a todas y cada una de las familias, no importa el tiempo que lleve», ha prometido.

De las más de mil familias separadas a partir de 2017, esta comisión ha podido contactar hasta el momento con los padres de más de 550 menores y espera que unos 25 puedan regresar a Estados Unidos para concretar la reunificación. Algunas familias han rechazado la reunificación y, en cambio, han autorizado que los niños se queden en territorio estadounidense con otros parientes o tutores, «por el miedo que tienen a lo que les podría ocurrir a sus hijos si vuelven» a sus países de origen, principalmente en Centroamérica.