«El deporte es lo único realmente que nos une a todos»

Enrique Arnaldo, magistrado del TC: «El deporte es lo único que nos une a todos en todo el mundo»

El magistrado del Tribunal Constitucional lanza un libro sobre el deporte. «Necesitamos mitos deportivos, pero no toda esa deriva economicista», dice

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
«Hay una explosión del deporte entre los jóvenes y los adolescentes», dice Arnaldo. Foto: Freepik.
«Hay una explosión del deporte entre los jóvenes y los adolescentes», dice Arnaldo. Foto: Freepik.

El escritor y magistrado del Tribunal Constitucional Enrique Arnaldo presentó la semana pasada en la Universidad Católica de Valencia su libro El deporte en la literatura (Espasa). Es un ensayo que recorre más de 20 siglos de historia para mostrar cómo el deporte ha sido un constante objeto de reflexión literaria, además de un elemento clave en la comprensión de la fe cristiana.

—¿Por qué este libro dedicado al deporte? ¿Cuál es su interés personal en este asunto?
—En realidad, todos hemos hecho deporte, o hemos sido o somos espectadores. También tuve un interés personal por estar en muchos comités federativos de fútbol, de hecho fui presidente del Tribunal Administrativo del Deporte. Vinculado al derecho deportivo están las reglas, que son esenciales en el deporte. Si no hay unas reglas que garanticen la igualdad, la transparencia y el respeto, la práctica deportiva sería una anarquía.

Arnaldo durante su intervención en la UCV. Foto: UCV.
Arnaldo durante su intervención en la Universidad Católica de Valencia. Foto: UCV.

—¿Por qué es un fenómeno que atrae a tantas personas en todo el mundo? ¿Qué es lo que tiene de especial?
No conoce de clases sociales, no conoce diferencias de raza, de sexo, de religión. Está por encima de todo. De alguna manera, es lo único realmente que nos une a todos en el mundo.

—El Papa acaba de publicar una carta sobre el valor del deporte, con ocasión de los Juegos Olímpicos de Invierno. Alerta de la tendencia actual a reducirlo a un objeto de consumo y a un negocio.
—Es una deriva se ha acentuado extraordinariamente en los últimos años de este siglo XXI, en donde fondos de inversión se hacen propietarios de clubes. Hay unas grandísimas inversiones en el mundo deportivo, con unos ingresos descomunales y unos salarios muy por encima de los salarios de los ejecutivos de las grandes empresas.

Esta hipertrofia económica genera dudas sobre la igualdad de oportunidades y sobre los valores del deporte limpio. Pero es verdad que por debajo de ese deporte hiperprofesionalizado hay una explosión del deporte en las calles, entre los jóvenes y los adolescentes. También se ha producido un fenómeno interesante: la universalización del deporte de la mujer, que ha estado marginada durante muchos siglos. Ahora las calles están llenas de corredores, los estadios están repletos, hay multitud de instalaciones deportivas, clubes de tenis, de pádel, de golf… todos los deportes son ya populares.

—¿Eso quiere decir que no necesitamos ya a los mitos del deporte?
—Los necesitamos, porque son los que impulsan el deporte. Esa es la parte positiva que veo a tanta profesionalización. Rafa Nadal es imprescindible en España para aficionar a la gente al tenis, igual que lo fue Butragueño o como lo fue Iniesta con el famoso gol en el Mundial de 2010. Necesitamos héroes, necesitamos mitos, pero lo que no necesitamos es que todo tenga esa deriva economicista.

—Por último, ¿cree que hay una relación entre el deporte y la fe cristiana?
—Yo creo que lo que el cristianismo enseña, entre otras cosas, la idea del respeto, de que la meta es un premio, pero que no podemos buscar atajos para llegar a ella. Además, igual que el deporte fue en Grecia antiguamente lo que vertebraba la cultura de la paz, hoy el cristianismo supone en nuestros días la cultura de la paz.