En su primera Cuaresma, León XIV pide «abstenerse de palabras que lastiman a nuestro prójimo»

En su primera Cuaresma, León XIV pide «abstenerse de palabras que lastiman a nuestro prójimo»

¿Qué tienen en común la escucha de la Palabra de Dios y el ayuno? Estas son algunas claves del mensaje del Papa en su primera Cuaresma

María Martínez López
Miércoles de Ceniza de 2025 en Santa Sabina, Roma. Foto: CNS / Lola Gómez.
Miércoles de Ceniza de 2025 en Santa Sabina, Roma. Foto: CNS / Lola Gómez.

Escuchar y ayunar. Son las dos coordenadas que ha elegido León XIV para su primera Cuaresma como Papa. En su mensaje, hecho público este viernes, el Santo Padre reflexiona sobre la conexión entre la apertura a la Palabra de Dios y la «abstinencia de alimento», que «dispone a la acogida» de esta misma. No en vano, recuerda, «es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión».

En su mensaje de Cuaresma, el Pontífice estadounidense desea «llamar la atención» sobre «la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha». Se trata de una idea que también subrayó en su última catequesis en la audiencia general. Es «el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro».

De hecho, el Papa subraya cómo la escucha que Dios hace «del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación» en la que involucra a Moisés para liberar al pueblo de Israel esclavo en Egipto. También hoy Dios «nos atrae» y «nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón». Por eso, la escucha de la Palabra, sobre todo en la liturgia, nos hace «capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta». 

¿Qué dice el Papa sobre el ayuno?

En cuanto al ayuno, en su primera Cuaresma León XIV subraya la importancia de que «implica al cuerpo». Y, por ello, «hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial». Así, sirve para «discernir los apetitos» y «mantener despierta el hambre y la sed de justicia». Así, se evitará la resignación y se educa este deseo para que «se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo».

«Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad» y en «comunión con el Señor», advierte el Papa. Debe además «incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio».

Por ello, en esta Cuaresma el Santo Padre invita en particular a «una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada»: «Abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias», exhorta. 

En su primera Cuaresma León XIV pide no caer en la crítica a los ausentes. Foto: Freepik.
León XIV pide no caer en la crítica a los ausentes. Foto: Freepik.

En vez de ello, exhorta a «aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad», tanto en la familia y el trabajo como «en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas».

¿Qué pide León XIV a las parroquias esta Cuaresma?

En la última parte de su mensaje, el Pontífice subraya «la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno». La conversión, señala el Santo Padre, «no solo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad».

El Santo Padre subraya el carácter comunitario de la escucha de la Palabra. Foto: CNS / Catholic Courier / Mike Crupi.
El Santo Padre subraya el carácter comunitario de la escucha de la Palabra. Foto: CNS / Catholic Courier / Mike Crupi.

Por ello, las parroquias, familias y comunidades están llamadas a «realizar en Cuaresma un camino compartido». En su primera Cuaresma, pide que, en este itinerario, «la escucha de la Palabra de Dios», del «clamor de los pobres y de la tierra» se «convierta en forma de vida común». Y que «el ayuno sostenga un arrepentimiento real».