En los pueblos de Argelia cada Misa debe servir como «carburante hasta la siguiente»
El padre blanco José María Cantal revela que los cristianos de Argelia a los que el Papa visitará son sobre todo migrantes y estudiantes del África negra
La próxima visita del papa León XIV a Argelia, del 13 al 15 de abril, será el primer viaje de un Pontífice a este Estado de mayoría musulmana y tendrá lugar en un convulsísimo contexto. El padre blanco José María Cantal, misionero allí, revela en una entrevista con los misioneros combonianos de Portugal que el hecho de que el Papa haya sido invitado oficialmente «significa que para las autoridades argelinas merece los honores de un jefe de Estado amigo al que se alegran recibir en su territorio».

Es una observación relevante porque, aunque las relaciones entre Argelia y la Santa Sede existen desde 1970, la invitación hecha por el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, con anterioridad se retrasó a raíz de los atentados de Hamás contra Israel 7 de octubre de 2023.
«Esta no es una guerra entre el islam y el cristianismo»
Según el padre blanco, la visita del Papa a Argelia también puede explicar que, pese a los ataques de Estados Unidos a Irán, «esta no es una guerra entre el islam y el cristianismo». También podrá «crear puentes y ocasiones de encuentro», lo que supondría «un gran servicio del Papa a la humanidad entera».
Cantal cuenta también a los combonianos que la Iglesia católica en Argelia es pequeña y una parte significativa de sus fieles son migrantes que cruzan el Sáhara para llegar a Europa. Por lo que «no desean instalarse aquí, quieren continuar hacia España por Marruecos o hacia Italia por Túnez» y a menudo trabajar durante su periplo en la construcción o la agricultura para poder costeárselo.

En las comunidades también hay estudiantes de países como Mozambique o Angola que llegan con beca y que, «cuando son cristianos aportan una gran alegría en la fe».
Cada Misa es «carburante hasta la siguiente»
En su entrevista, José María Cantal también explica cómo, gracias a un acuerdo con el Ministerio de Justicia de Argelia, hay capellanes que pueden visitar a los presos cristianos y, «en condiciones muy duras de detención, su fe nos deja admirados».
Finalmente, narra cómo las grandes distancias dentro de Argelia provocan que haya «comunidades que solo pueden celebrar la Eucaristía de vez en cuando, pero esa celebración debe servir de carburante hasta la siguiente».