David Rodríguez-Rabadán: «En los profesionales sanitarios vemos la esperanza»

En el hospital de cuidados paliativos que dirige David Rodríguez-Rabadán superan estos días con empatía y profesionalidad, para hacer que los pacientes se sientan lo mejor posible. «Todo es gracias a la entrega de los equipos sanitarios, de limpieza, de cocina, de mantenimiento… son admirables»

Ana María Pérez Galán
Foto: Ana Pérez

En el hospital de cuidados paliativos que dirige David Rodríguez-Rabadán superan estos días con empatía y profesionalidad, para hacer que los pacientes se sientan lo mejor posible. «Todo es gracias a la entrega de los equipos sanitarios, de limpieza, de cocina, de mantenimiento… son admirables»

¿Cómo están afrontando los equipos sanitarios esta situación?

Los equipos sanitarios, con el apoyo de otros profesionales (limpieza, cocina, mantenimiento…) están demostrando, una vez más, su gran capacidad de trabajo, y un espíritu de entrega y abnegación realmente admirables. Su labor es siempre importante y, en estos momentos tan sensibles, los necesitamos más que nunca. Todos vemos en ellos la esperanza personificada; su mera presencia transmite confianza y seguridad.

¿Qué transmiten?

Están transmitiendo orden, calma, empatía y profesionalidad. Son un ejemplo a seguir y un modelo de comportamiento. Personalmente, me llama mucho la atención cómo se respira un ambiente de paz y serena alegría, incluso en momentos como este.

¿Hacen un plus estos días para promover la tranquilidad de los enfermos?

Así es. Por ejemplo, como están restringidas las visitas en las residencias y centros hospitalarios, el equipo ha creado un sistema para facilitar que los residentes contacten por videoconferencia con sus familiares. Todos disfrutan: los mayores, porque ven y charlan con su familia de una forma diferente, y sus familiares se quedan tranquilos al ver lo bien que están… Facilitar que los familiares puedan no solo oír, sino también ver a sus mayores, es especialmente importante en el caso de personas con deterioro cognitivo, porque su capacidad a veces es más limitada.

¿Cómo se concilia la cercanía con llevar guantes y mascarilla, y estar a dos metros de distancia?

Foto: Ana Pérez

Al principio, los profesionales que mantienen una relación más próxima con los pacientes se veían raros utilizando los equipos de protección, sobre todo por el efecto que pudieran causar en ellos, pero enseguida se acostumbraron todos. Como ha sido una medida de carácter general y la hemos interiorizado con gran naturalidad, la sensación de cercanía y confianza no se ha visto afectada.

¿Cómo se motiva al equipo a pesar de las circunstancias difíciles?

La gran categoría humana de los profesionales hace muy fácil el trabajo, me atrevería a decir incluso que su motivación es incombustible, que se crecen ante la adversidad. Todos los equipos médicos están desarrollando generosamente su trabajo durante estas semanas, a costa de su descanso, de su tiempo libre y de sus preferencias… hay turnos, estrés,  dificultades, incertidumbre, etc. Tenemos que facilitarles su labor y allanarles el camino para que puedan sentirse respaldados.

Para el equipo sanitario, no tener contacto con familiares, evitar a sus hijos pequeños… debe ser complicado.

Los equipos sanitarios están viviendo esta situación de un modo integral; su preocupación y dedicación les ocupa las 24 horas del día. Nuestras recomendaciones para ellos son: nunca bajar la guardia con las medidas de protección, pedir la ayuda y los medios necesarios para desarrollar su trabajo eficientemente, asegurar los momentos de descanso, y mantener los turnos propicios para conciliar, en la medida de lo posible, la vida personal y profesional.

¿Alguna familia o paciente le ha trasladado algún agradecimiento?

Hace apenas unos días un paciente decía a una de nuestras médicos: «Doctora, gracias por atenderme siempre con una sonrisa. Hoy la máscara no me deja verla, pero puedo sentirla». Otro de nuestros enfermos quería llamar a su hija, porque con esta situación estaba muy preocupado, y no recordaba el pin del teléfono. El hombre se fue poniendo cada vez más nervioso. Su enfermera pidió a recepción que por favor hiciera lo posible por localizarla. Lograron contactar con ella, y la hija, en vista de cómo estaba su padre, decidió que era mejor venir con todas las medidas de seguridad (guantes, mascarilla, higiene extrema…) el paciente estaba tan agradecido que quiso llamar a la enfermera y presentarle a su hija, y los dos le dieron un aplauso en la habitación. También es impresionante escuchar los aplausos del barrio de Lucero. Eso para un profesional, que se está dejando todo, es realmente emocionante y anima mucho.

Ana Pérez
Directora de comunicación de Fundación Vianorte-Laguna