«En la tierra no hay espacio para Dios si no lo hay para el hombre», asegura el Papa en su primera Misa del Gallo - Alfa y Omega

«En la tierra no hay espacio para Dios si no lo hay para el hombre», asegura el Papa en su primera Misa del Gallo

León XIV ha presidido a las 22:00 horas, antes que sus predecesores, su primera Misa del Gallo en una abarrotada basílica de San Pedro. Previamente, salió a saludar a los miles de fieles que se encontraban en la plaza de San Pedro, pese a la fuerte lluvia

Redacción
Primera Misa del Gallo de León XIV.
Primera Misa del Gallo de León XIV. Foto: CNS / Lola Gómez.

Recordando a Benedicto XVI, el Papa León XIV ha asegurado que «en la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios; y entonces un establo puede llegar a ser más sagrado que un templo».

León XIV ha presidido la noche del 24 de diciembre, a las 22:00 horas, antes que sus predecesores, su primera Misa del Gallo en una abarrotada basílica de San Pedro. Previamente, salió a saludar a los miles de fieles que se encontraban en la plaza de San Pedro, pese a la fuerte lluvia.

Durante la homilía, especialmente bella, el Santo Padre ha recordado que «durante milenios, en todas partes del mundo, los pueblos han escrutado el cielo dando nombres y formas a estrellas mudas; en su imaginación, leían en ello los acontecimientos del futuro buscando en lo alto, entre los astros, la verdad que faltaba abajo, entre las casas».

En el establo de al lado

«Nace en la noche Aquel que nos rescata de la noche», ha proseguido León XIV. «Ya no hay que buscarla lejos, en los espacios siderales, la huella del día que alborea, sino inclinando la cabeza en el establo de al lado». Y, ha constatado que sí, que «mientras una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona».

«Mientras el hombre quiere convertirse en Dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud». Y se ha preguntado: «¿Será suficiente este amor para cambiar nuestra historia?».

León XIV ha concluido sus palabras de esta primera Misa del Gallo recordando a su predecesor, el Papa Francisco, que abría un año dedicado a la esperanza y que ya termina. «Ahora que el Jubileo llega a su fin, la Navidad es para nosotros tiempo de gratitud y de misión. Gratitud por el don recibido, misión para dar testimonio de este don al mundo».