En Honduras, uno de cada tres niños no va a clase. En el mundo, son 272 millones

En Honduras, uno de cada tres niños no va a clase. En el mundo, son 272 millones

Entreculturas denuncia en su informe Lo prometido es deuda que ninguna meta de desarrollo sostenible relacionada con la mejora de la educación se cumplirá antes de 2030

María Martínez López
Lidia López y Lucía Rodríguez tras la presentación del informe.
Lidia López y Lucía Rodríguez tras la presentación del informe. Foto: Entreculturas.

Los nervios, la ilusión y la curiosidad al hojear los libros recién forrados y probarse el uniforme son una realidad totalmente ajena para 272 millones de niños en todo el mundo. Es la cantidad de menores que están sin escolarizar en estos momento. El cuarto objetivo de desarrollo sostenible incluía siete metas con las que se podría rebajar esta cifra a solo 84 millones. Pero a no ser que se produzca un gran cambio, ninguna se habrá cumplido antes de la fecha límite de 2030.

En Honduras, por ejemplo, el 30 % de los niños y adolescentes no va al colegio. Un tercio de ellos «ni siquiera llega a matricularse», asegura a Alfa y Omega Lidia López, gestora de proyectos de Fe y Alegría en el país. López ha participado este miércoles en la presentación del informe Lo prometido es deuda, de Entreculturas, en el marco de su campaña La Silla Roja.

López explica que la falta de escolarización en el país centroamericano se debe a distintos factores. Algunos centros «no tienen condiciones» para acoger a la cantidad de niños que viven en su zona. Por ejemplo, faltan los pupitres, o hay «hasta 45 niños en aulas de primaria». 

Por otro lado, «muchos niños acaban desertando por las condiciones económicas» de sus familias, que los obligan a trabajar. Otros se tienen que desplazar huyendo de la violencia de las maras y pandillas. De hecho, algunos muchachos dejan los libros porque «son reclutados por ellas» como «banderines, mensajeros». «El índice de embarazos adolescentes también influye mucho».

Por debajo de todo esto, subyace la «falta de voluntad política» por mejorar la formación de los niños. «Ahorita el Gobierno está bajando el presupuesto en educación para invertir en partidas no urgentes, por ejemplo en infraestructura o seguridad. Pero no se ven los cambios, el país es cada vez más inseguro». La representante de Fe y Alegría añade que, además de recursos, «se debería montar una estrategia integral» para abordar los complejos problemas sociales que alejan a los chiquillos de las aulas.

Retrocesos

Honduras no es excepción. Lucía Rodríguez, responsable de Incidencia Política de Entreculturas, señala a esta publicación que «el ritmo de implementación de las metas de desarrollo sostenible en educación ha sido muy desigual». Algunas, como la mejora en la educación infantil y en la formación técnico-profesional o lograr la paridad de género en las aulas, «han visto avances». Pero el resto están estancadas o están viendo retrocesos. En el conjunto de los 17 ODS, solo ha habido avances en el 35 %.

Cómo les afecta el cierre de USAID 

La suspensión fulminante del envío de fondos de USAID en Estados Unidos ha afectado también al Servicio Jesuita a Refugiados y a Fe y Alegría. «Se tuvo que interrumpir el trabajo en proyectos humanitarios y educativos y hubo que despedir a equipos pedagógicos». Frente a esto, «Entreculturas y otras organizaciones jesuitas hemos visto cómo responder a esta emergencia intentando encontrar fondos extraordinarios». La campaña, llamada Solidaridad en Riesgo, «no puede cubrir totalmente el agujero, que es enorme, pero sí paliarlo».

Ello se debe a «causas como la pandemia, cuyas consecuencias seguimos pagando en algunos países con hasta dos años de cierre escolar»; o el aumento de conflictos y desplazamientos forzados. Además, la nueva crisis de deuda hace que «muchos países utilizan el dinero que debería ir a educación para pagar el servicio de la deuda».

Sin embargo, asegura Rodríguez, «lo fundamental es la falta de voluntad política, que se fe en cosas tan fundamentales como los recortes en inversión» educativa o ayuda al desarrollo. El más significativo es el cierre de la agencia estadounidense USAID, que supone la pérdida de más de 40.000 millones de dólares. «Aunque otros países vienen anunciando recortes desde 2024».

Trabajo con centros públicos

Para hacer frente a la mala situación educativa de Honduras, Fe y Alegría intenta aportar su granito de arena impulsando una formación de calidad. Para ello, «trabajamos con 20 centros públicos» para «mejorar los recursos didácticos y la capacitación de los docentes». También ofrecen refuerzo en lectoescritura y matemáticas, áreas donde se ha visto un retroceso tras la pandemia. 

En otro orden de cosas, ofrecen atención psicoemocional a los niños, familias y docentes víctimas de la violencia; y ofrecen educación bilingüe a comunidades afrodescendientes para facilitar el aprendizaje. Por último, participan en el programa La Luz de las Niñas para prevenir la violencia. Y, con el de Familias Fuertes, trabajan para implicar en la educación de los más pequeños a sus progenitores. «Muchos niños regresan a casa y a vece están solos porque los padres trabajan», apunta López.