En el mes del Amo - Alfa y Omega

En el mes del Amo

Andrés Martínez Esteban

El mes del Amo. Así hablaba san Manuel González del mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Una devoción no siempre bien comprendida. Unas veces porque se ha visto como una forma de piedad más propia de personas contemplativas, otras porque se ha considerado carente de consistencia teológica y excesivamente marcada más por el sentimiento que por la razón.

Además, desde la teología no siempre se ha clarificado suficientemente si el objeto de piedad es el corazón físico de Cristo o su valor simbólico, y se ha visto con recelo, cuando no con cierto peligro, una espiritualidad que pusiera en valor la parte afectiva tanto del ser humano como del mismo Dios. 

Hablar de los afectos como parte integrante del ser humano ha sido controvertido, porque se consideraba que eso era algo irracional, incluso no espiritual, al vincularlos a las pasiones. Quienes así pensaban o piensan no caen en la cuenta de que negando la afectividad como parte de la propia humanidad también se pone en cuestión la humanidad de Cristo.

Entonces, cuando hablamos del Corazón de Jesús, ¿a qué nos referimos? ¿Debemos hablar de culto o de devoción? ¿Cuál es el significado teológico de la expresión Sagrado Corazón de Jesús? Y ¿qué sentido tiene hoy el culto al Corazón de Cristo? Estas preguntas y posiblemente alguna más, forman parte de la problemática teológica y espiritual que está en torno al culto y a la devoción al Corazón de Jesús. Y son a estas cuestiones a las que da respuesta el jesuita Charles André Bernard en su libro La espiritualidad del Corazón de Cristo.

El padre Bernard quiere dar una sólida base teológica a este culto y a esta devoción tan difundida en la vida de la Iglesia y, sobre todo, mostrar cómo la raíz última de la espiritualidad del Corazón de Jesús está en la Escritura y en la tradición. Al mismo tiempo clarifica aquello que pertenece al culto propiamente dicho que la Iglesia da al Corazón de Cristo, y aquello que es propio de la devoción particular de una persona.  

Así pues, primero centra su atención en el texto de san Juan relativo al costado abierto de Jesús para explicar, a continuación, cómo se ha pasado de la contemplación de esta escena evangélica a la consideración del corazón de Jesús, teniendo en cuenta la experiencia espiritual de santa Margarita María de Alacoque.

A continuación, el autor establece la relación entre el Corazón de Jesús y la humanidad de Cristo. Así, en esta devoción lo que encontramos es una forma de unión y por tanto de identificación del creyente con el Verbo encarnado que se presenta como mediador de la nueva alianza entre Dios y los hombres. 

En el Corazón de Cristo descubrimos a un Dios que se ha hecho hombre por amor, que se entrega por amor, que ha asumido todo lo que significa y conlleva ser hombre con todas sus consecuencias, menos en el pecado. Y es a través de su corazón, esto es de su humanidad, como Jesús nos da a conocer los misterios de su vida divina y nos hace partícipes de su naturaleza.

Quien mejor resume lo que explica este libro es Dietrich von Hildebrand cuando en su libro El corazón escribe: «Al decir Corazón de Jesús, estamos tocando la fibra más digna y noble de la naturaleza humana. Tener un corazón capaz de amar, un corazón que puede conocer la ansiedad y el sufrimiento, que puede afligirse y conmoverse, es la característica más específica de la naturaleza humana. El corazón es la esfera más tierna, más interior, más secreta de la persona, y es precisamente en el corazón de Jesús donde habita la plenitud de la divinidad».

La espiritualidad del Corazón de Cristo
Autor:

Charles André Bernard

Editorial:

BAC

Año de publicación:

2021

Páginas:

144

Precio:

11,54 €