Elena Giovanella: «Sufrimos amenazas y ataques a los convoyes, pero no nos rendimos» - Alfa y Omega

Elena Giovanella: «Sufrimos amenazas y ataques a los convoyes, pero no nos rendimos»

Emergency es de las pocas ONG que siguen en un país con el 70 % de centros médicos destruidos

Giammarco Sicuro
Foto: Giammarco Sicuro.

Tras el estallido de la guerra, la ONG Emergency fue una de las pocas que permanecieron en Sudán. Elena Giovanella es su coordinadora médica.

—¿Por qué se considera a Sudán la mayor crisis humanitaria del mundo?
—Porque la guerra en este país ha provocado y sigue provocando un éxodo de refugiados sin precedentes. Según las últimas estimaciones, el número ha superado la cifra récord de doce millones, incluyendo desplazados internos y refugiados en países vecinos. Se trata de personas que han perdido todo lo que poseían en tan solo dos semanas. Además, este conflicto en curso también ha devastado la capital, Jartum, que se ha reducido de más de diez millones de habitantes antes del conflicto a aproximadamente cuatro en la actualidad. La ciudad aún carece de electricidad, agua, gas, servicios públicos, transporte y hospitales.

—Desde el punto de vista sanitario, ¿cómo es de grave la situación?
—Los datos indican que más del 70 % de las instalaciones médicas de Sudán han sido destruidas y se encuentran actualmente cerradas e inoperativas. Esto ha provocado un aumento repentino de muertes, no solo por lesiones derivadas directamente de los combates, sino también por el resurgimiento de enfermedades que habían sido prácticamente erradicadas. Pienso, por ejemplo, en la malaria, la disentería y el dengue. Todas estas enfermedades y afecciones, si no se tratan correcta y oportunamente, provocan muchas muertes evitables.

—¿Han suspendido alguna vez sus actividades en el país como parte del servicio de Emergency?
—Cuando estalló la guerra en abril de 2023, con la llegada de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) a Jartum, seis miembros del personal internacional y yo decidimos quedarnos. Lo hicimos sobre todo por nuestros colegas sudaneses, que no tenían otra opción. Una decisión difícil, pero que nos permitió mantener el hospital abierto y salvarlo de la devastación. Fueron meses difíciles, durante los cuales sufrimos repetidas amenazas, con ataques a nuestros convoyes y robo de materiales, pero nunca nos rendimos.

La médico, en el hospital donde están.

La médico, en el hospital donde están. Foto: Giammarco Sicuro.

—¿Cuál fue el momento más dramático?
—Cuando vimos huir a la mayoría de los expatriados que vivían aquí en Jartum. En ese momento nos sentimos abandonados, sabiendo que ningún avión podría salvarnos. Podría decirse, por supuesto, que decidimos quedarnos, pero aún así, era difícil pensar en nuestras familias y en el riesgo de no volver a verlas.

—El pasado marzo, las Fuerzas Armadas Sudanesas recuperaron el control de la capital, expulsando a las RSF, y los combates en Jartum cesaron. ¿Pudo su trabajo continuar de forma más pacífica?
—Emergency continúa ofreciendo tratamiento gratuito en tres hospitales, incluyendo uno en Darfur, controlado por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Además de la unidad de cirugía cardíaca, la única en toda la región con unidad de cuidados intensivos, hemos abierto una sala de urgencias pediátricas, donde hemos continuado y continuamos nuestra campaña de vacunación, recibiendo a cientos de menores cada día. También monitoreamos el estado de muchos niños desnutridos, cuyo número ha crecido exponencialmente en los últimos dos años.

—Y usted, ¿cuánto tiempo permanecerá en el país?
—En África decimos «Inshallah!» (si Dios quiere). Nunca sabemos qué nos deparará el mañana. Lo que puedo decir es que, por ahora, nos quedaremos. Lo que importa es el presente. Un presente que es fruto de un pasado cuidadosamente construido junto con nuestros colegas sudaneses, con quienes seguiremos brindando nuestro apoyo a una población que necesita nuestra ayuda.