El Vaticano advierte a los lefebvrianos del riesgo de «cisma» y les ofrece un «diálogo teológico»
Si la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) suspende la ordenación de obispos sin mandato pontificio empezará un proceso para determinar su estatus en función de «los mínimos necesarios para la plena comunión»
El Vaticano ha recomendado claramente a la Fraternidad San Pío X (FSSPX), también conocidos como lefebvrianos, suspender las ordenaciones de obispos sin mandato pontificio. Realizarlas como anunciaron el 1 de julio «implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto».
Así lo ha anunciado este jueves el Dicasterio para la Doctrina de la Fe tras el encuentro «cordial» y «sincero» entre el cardenal Víctor Manuel Fernández y Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX. La cita contaba con el «beneplácito» del Papa León XIV. En ella, el dicasterio les ha propuesto «un diálogo específicamente teológico», presuponiendo que se suspendan las ordenaciones episcopales. Así lo asegura este organismo en un comunicado.

Este diálogo abordaría cuestiones como el «grado de adhesión» que se exige a los distintos documentos del Concilio Vaticano II. Esto ayudaría a establecer los «mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica» y, en función de si los cumplen o no, «delinear» su «estatuto canónico».
¿Qué está en juego?
Tal como recuerda Vatican News, la reunión se anunció el pasado 4 de febrero. Se presento como el primer resultado concreto de «contactos» entre la Santa Sede y la FSSPX destinados a «evitar desgarros o soluciones unilaterales con respecto a los problemas surgidos». Así lo anunció entonces la Sala de Prensa de la Santa Sede.
Dos días antes, Pagliarani había comunicado que confiaría a los dos obispos de la comunidad, el español Alfonso de Gallareta y el suizo Bernard Fellay, la tarea de «proceder a nuevas consagraciones episcopales» el 1 de julio, sin la aprobación del Papa. De producirse, este gesto replicaría la ordenación de cuatro obispos —incluidos Fellay y Gallareta— realizada por Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988. Al hacerlo, incurrió en excomunión latae sententiae.
Pagliarani afirmó que había enviado una carta a la Santa Sede en la que se expresaba «la necesidad particular de la fraternidad de garantizar la continuidad del ministerio de sus obispos». Aseguraba que hasta entonces Roma no había respondido.
En el encuentro de este jueves, tal como se lee en el comunicado, se han aclarado «algunos puntos presentados por la FSSPX en varias cartas», sobre todo entre los años 2017 a 2019. Uno de ellos sería «la cuestión de la voluntad divina con respecto a la pluralidad de las religiones».

Después, el cardenal Fernández «propuso un camino de diálogo específicamente teológico, con una metodología muy precisa, sobre temas que aún no han tenido una especificación suficiente». Entre ellos está «la diferencia entre el acto de fe y el “religioso respeto de la mente y la voluntad”». Tambien «los diferentes grados de adhesión que requieren los diferentes textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación».
Al mismo tiempo, se ha ofrecido «tratar una serie de temas enumerados por la FSSPX en una carta del 17 de enero de 2019». Todo este proceso «tendría como objetivo destacar los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica». Esto permitiría «delinear un estatuto canónico de la fraternidad, junto con otros aspectos que se profundizarán».
¿Ha habido respuesta de la FSSPX?
Por parte de la Santa Sede también se ha reiterado «que la ordenación de obispos sin mandato del Santo Padre, que tiene un poder ordinario supremo, que es pleno, universal, inmediato y directo, implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la fraternidad en su conjunto». Por lo tanto, «la posibilidad de llevar a cabo este diálogo presupone que la fraternidad suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas».
El superior general de la FSSPX «presentará la propuesta a su Consejo y dará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe». «En el caso de una respuesta positiva, se establecerán de común acuerdo los pasos, las etapas y los procedimientos a seguir», describe el comunicado.
La Santa Sede propone alla Fraternità San Pio X di avviare un dialogo teologico dopo l’incontro di questa mattina tra il prefetto del Dicastero per la Dottrina della Fede #Fernández, e il superiore della FSSPX, Pagliarani#VaticanNewsIT
— Vatican News (@vaticannews_it) February 12, 2026
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Al final del mismo, se pide la oración de «toda la Iglesia» para que acompañe «este camino, especialmente en los próximos tiempos, con la oración al Espíritu Santo». Él, se subraya, es el «principal artífice de la verdadera comunión eclesial deseada por Cristo».