«El Señor se ha llevado a mi madre», pero ahora «está en el mejor lugar» - Alfa y Omega

«El Señor se ha llevado a mi madre», pero ahora «está en el mejor lugar»

La madre de Fidel Sáez es una de las víctimas del accidente de tren en Adamuz, un suceso en el que la Iglesia ha querido hacerse presente con la acogida y la oración. «Nos hablaba siempre del amor de Dios»

José Calderero de Aldecoa
El accidente se produjo cuando un tren se salió de las vías y colisionó contra otro que venía en sentido contrario.
El accidente se produjo cuando un tren se salió de las vías y colisionó contra otro que venía en sentido contrario. Foto: EFE.

Fidel Sáez nunca imaginó que el viaje a Madrid que hizo parte de su familia —su madre, su hermano, un sobrino y sus dos hijos— para ver el musical El rey León acabaría en tragedia. Todos ellos viajaban en uno de los trenes accidentados a la altura de Adamuz, concretamente en el Alvia que cubría la ruta Madrid-Huelva. «En un principio pensábamos que era una avería más y que tendríamos tan solo que ir a recoger a nuestros familiares, pero al poco tiempo empezamos a recibir llamadas de la Guardia Civil y de la Policía Local, que ya nos explicaron lo que había ocurrido», explicaba el propio Sáez ante las cámaras de RTVE. Su madre, al cierre de edición, todavía no había aparecido. Sus hijos pudieron escapar del amasijo de hierros gracias a su hermano, que quedó atrapado, pero que pudo impulsar con sus pies a los niños para que salieran por una de las ventanas del convoy.

La familia iba sentada en el primer vagón, que ha sido el más afectado. «Mi hermano ingresó en la UCI con un golpe muy fuerte en la cabeza», comentaba Fidel, que ha podido comunicarse con él una vez que le han desentubado los servicios médicos. «Le he contado lo que ha pasado con mamá y él me ha dicho que cuente su historia, “lo bien que lo hemos pasado, lo buena que ha sido, lo entregada que era a su familia, que era el motor de su vida”», contaba visiblemente emocionado.

Fidel Sáez, que ha perdido a su madre, durante su intervención en RTVE.
Fidel Sáez, que ha perdido a su madre, durante su intervención en RTVE.

El propio Fidel ha querido cumplir este encargo de su hermano a través de las páginas de Alfa y Omega: «Mi madre ha sido enfermera de profesión y se ha dedicado a cuidar del necesitado. Ha sido siempre una mujer de Iglesia», de los grupos de Cursillos de Cristiandad. De hecho, «en el momento del accidente iba rezando el rosario», revela durante la conversación con este semanario. Una vivencia de la fe que siempre ha tratado de inculcar a sus hijos: «Nos hablaba del amor de Dios, de cómo Él vino a salvarnos y “mirad cómo le tratamos”», parafrasea su hijo con la voz entrecortada. «Cómo no vamos a creer en Él si, a pesar de tratarlo así, nunca nos ha abandonado, nunca nos abandona y no nos va a abandonar ahora».

Por todo ello, Sáez tiene «la certeza» de que su madre «está en el mejor de los lugares. El Señor se la ha querido llevar, pero el día de mañana nos volveremos a encontrar», concluye este padre de familia, que además de la llamada de Alfa y Omega, también ha recibido la llamada del obispo de Huelva. «Me ha dicho que cuando despidamos a mi madre quiere ser él quien presida la celebración».

Acogida de la Iglesia

La conversación con Fidel Sáez se produjo poco después de que fuera recibido por el rey Felipe VI, que el pasado martes se quiso hacer presente en la zona del accidente para expresar sus condolencias y agradecer la asistencia prestada a los afectados. «Nos ha trasmitido su gratitud y su admiración», explica el párroco de Adamuz, Rafael Prado, que también estuvo en el encuentro con el rey.

La parroquia pudo mostrar su solidaridad con los pasajeros de los trenes que resultaron ilesos, quienes fueron trasladados a una nave dependiente de la Iglesia. «Una hora antes de que empezaran a llegar ya estábamos preparados, a la expectativa. No ha hecho falta que yo mandara un mensaje para que la gente de Cáritas empezara a actuar. La disponibilidad ha sido inmediata». Allí ya tenían preparadas las estufas para que la gente pudiera entrar en calor, leche caliente, café, bocadillos, galletas…, «en fin, de todo. La verdad es que los vecinos han dado mucho la talla y estaban pendientes de cualquier cosa en la que pudieran ayudar», agradece Prado.

«La labor de la parroquia fue ejemplar. De hecho, yo mismo lo pude comprobar cuando estuve en el pueblo», afirma a Alfa y Omega el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, que pasó buena parte de la mañana del pasado lunes, 19 de enero, en Adamuz, consolando a los familiares de las víctimas. «Primero estuvimos en el centro de acogida, donde estaban los heridos. Y luego ya fuimos al centro de mayores, donde estaban concentradas las familias de las personas que todavía no habían sido identificadas o encontradas». Más tarde, «bajamos a Córdoba para vernos con más parientes».

El rey Felipe VI y la reina visitan el lugar del accidente junto al presidente de la Junta de Andalucía.
El rey Felipe VI y la reina visitan el lugar del accidente junto al presidente de la Junta de Andalucía. Foto: EFE/ J. J. Guillén.

Durante su encuentro con los familiares, Fernández se puso en disposición de escucha. «Me contaban cómo se llamaban, de dónde eran o recuerdos de alguno de ellos». El obispo, por su parte, les hablaba a ellos de Dios, «de la luz de la fe y la esperanza». Y a Dios de ellos: «Cuando uno está cerca de las personas que están sufriendo, la oración tiene rostro propio».

De igual modo, la CEE expresó en un comunicado «nuestra condolencia» a «las familias de las víctimas». Ya en la noche del accidente, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, escribía en X que «seguimos con profundo pesar las informaciones sobre el grave accidente ferroviario ocurrido en la tarde de hoy.  Rezamos por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, por sus familias y por quienes se entregan en las labores de asistencia».

Equipo de sacerdotes

La labor de la Iglesia, sin embargo, no se ha limitado a la acogida o a la plegaria, sino que se sigue realizando días después del suceso. «Todos los víveres que ya no necesitamos se los hemos entregado a Cáritas para que los repartan entre las personas que los puedan necesitar en el futuro», cuenta el párroco.

Paralelamente, la diócesis ha habilitado un equipo de sacerdotes para atender a las víctimas. Los presbíteros se han instalado en el Centro Cívico de Poniente Sur de la ciudad, constituido por las autoridades como punto de apoyo a las familias. Allí se encuentran Leopoldo Rivero, Francisco J. Granados y Manuel Sánchez para recibir «con privacidad» a todo el que lo necesite. «La Iglesia se pone al servicio de la atención espiritual tan necesaria en este momento», asegura Rivero. Los psicólogos presentes en el centro cívico «derivarán a las familias que lo necesiten a los sacerdotes para estar con ellas, acompañarlas y orar para que sientan el calor, la cercanía y el consuelo».

Pésame del Papa

«El Papa, profundamente apenado al conocer la dolorosa noti­cia del accidente de tren en Adamuz, que ha ocasiona­do numero­sas víctimas y heridos, ofrece sufra­gios por el eterno descan­so de los difun­tos. Asimismo, Su Santidad hace llegar su sentido pésame a los familiares de los falleci­dos, junto con sus expresiones de consuelo, viva solicitud y deseos de pronto restablecimiento de los heridos. Mientras alienta a los equipos de rescate a perseverar en los esfuerzos de socorro y asistencia, el Santo Padre imparte a todos, por intercesión de Nuestra Señora del Pilar, la confortadora bendición apostólica, como signo de esperanza en el Señor resucitado».