El secuestrado que perdonó

María Martínez López
Foto: Álvaro Ybarra Zavala

Miguel Guevara es feligrés de la parroquia de San Francisco de Asís. «Mi esposa está en el grupo de pastoral del padre Miguel y ha ido a la zona veredal» de Tierra Grata. Él todavía no ha tenido contacto con los guerrilleros que allí se reinsertan en la vida civil, pero está «dispuesto» a ello… a pesar de haber sido él mismo una víctima de las FARC.

Foto: Darío Morón

En junio de 2004, tres guerrilleros lo secuestraron en casa de sus padres. «Me llevaron con ellos hasta la serranía del Perijá, donde había unos 80 o 90 guerrilleros de las FARC. Nunca me maltrataron ni insultaron, aunque a otro secuestrado –éramos cinco– lo fusilaron. Nos alojaron en unas carpas, y nos daban sábanas gruesas, buzos y medias para el frío. La comida era entre mala y regular, y a veces no comíamos. Yo se lo entregaba todo a Dios. Les enseñé el padrenuestro».

El cautiverio de Miguel duró siete meses, hasta que los guerrilleros lo liberaron en enero. El suyo había sido un secuestro extorsivo. «Pedían por mí 500 millones de pesos (142.000 euros). Hasta el día de hoy no sé cuánto dio mi familia. Pero tuvieron que vender tierras y ganado, pedir prestado y meterse en créditos».

A pesar de todo, nunca ha sentido rechazo ante el proceso de paz. «Dios me sanó y los he perdonado. Ojalá Él quiera que se haga la paz por completo» en el país, espera.