El Papa vuelve a defender el statu quo de Jerusalén en una carta al imán de Al-Azhar
La universidad egipcia, principal institución académica del islam sunní, celebra un congreso en defensa de la Ciudad Santa, con la participación de varios líderes cristianos. En una carta, Francisco ha subrayado la «urgente necesidad» del diálogo entre israelíes y palestinos
«Elevo mis más sinceras oraciones para que los responsables de las naciones y las autoridades civiles y religiosas se comprometan a evitar nuevas espirales de tensión» y apoyen iniciativas a favor de «la concordia, la justicia y la seguridad» en Tierra Santa. Así se dirige el Papa Francisco, en una carta enviada al imán de la Universidad de Al-Azhar, Ahmed El-Tayeb.
El principal responsable de la mayor institución académica del islam suní había invitado al Obispo de Roma a un congreso que se celebra este miércoles y jueves en apoyo de Jerusalén. Francisco ha agradecido la invitación, que no podía aceptar por encontrarse en América Latina de viaje apostólico.
Sin embargo, ha asegurado al académico musulmán que «desde ahora no dejaré de seguir invocando a Dios para la causa de la paz, de una paz verdad y real», para esa «tierra bendita que tanto tengo en mi corazón».
Dos estados, y garantías internacionales para Jerusalén
La carta fue entregada el miércoles por el nuncio apostólico en Egipto, monseñor Bruno Musarò, y leído durante el congreso por el sacerdote copto católico Yoannis Gaid, segundo secretario personal del Papa y su traductor al árabe.
En el texto, el Papa reitera la postura de la Santa Sede: la «urgente necesidad» de diálogo y negociación para lograr «la convivencia pacífica de dos estados dentro de las fronteras acordadas entre ellos y reconocidas internacionalmente».
Esta solución, además, exige en opinión de la Iglesia «el pleno respeto por la naturaleza peculiar de Jerusalén, cuyo significado va más allá de cualquier consideración sobre cuestiones territoriales». La Ciudad Santa necesita «un estatuto especial, también garantizado internacionalmente», que preserve su identidad y valor universal como «lugar de paz».
Salvaguardar esta identidad de Jerusalén permitirá «un futuro de reconciliación y esperanza para toda la región». Esta, concluye el Pontífice, debe ser «la única aspiración de quien se profesa auténticamente creyente y no se cansa de implorar con la oración un futuro de fraternidad para todos».
«Símbolo del encuentro con Dios»
El congreso convocado por Al-Azhar ha suscitado mucho interés. No se trata de una reacción a la decisión de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, pues fue anunciado en julio de 2017. Sin embargo, esta apuesta de la administración Trump y la consiguiente crisis diplomática adelantaron su celebración, prevista inicialmente para septiembre de este año.
Entre los asistentes, se encuentra el Papa copto Tawadros II, el patriarca maronita del Líbano Bechara Boutros Raï, y el secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, el pastor Olav Fykse Tveit. También participa el presidente palestino Mahmoud Abbas, el presidente de la Asamblea Nacional de Kuwait, Marzouq Al-Ghanim, y el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit.
Durante su intervención, el Papa Teodoro subrayó que «Jerusalén no es solo un lugar en el que hay monumentos, sino también el símbolo de un encuentro con Dios. Si representa una historia para el pueblo judío, lo hace también para los cristianos y los musulmanes». «No hay alternativa a la paz», ha concluido.
«El futuro de Jerusalén debe ser compartido. No puede ser la posesión exclusiva de una sola fe o de un solo pueblo contra los otros. Es y debe seguir siendo una ciudad de tres religiones y dos pueblos», afirmó a su vez el pastor Fykse Tveit.