León XIV vuelve a clamar contra el aborto en Mónaco y pide «liberarse de los ídolos»
En el Estadio Louis de Mónaco ha sido crítico con aquellos que parecen defender principios religiosos pero, en el fondo, incumplen el mandamiento «no matarás»
En su homilía en el Estadio Louis II de Mónaco, León XIV ha denunciado cómo, en la Pasión del Señor, se produce «la actuación oculta de autoridades poderosas dispuestas a matar sin escrúpulos». «¿No es eso lo que ocurre hoy?», ha preguntado a los 15.000 asistentes, entre los que estaba la Familia Real y Alberto II, quien se negó a firmar la ley del aborto en 2025.
El Papa ha subrayado el paralelismo entre la condena de Jesús y las dinámicas actuales de poder. Las ha achacado a «un cálculo político» que algunos capitalizan. E incluso ha sido crítico con aquellos que parecen defender principios religiosos pero, en el fondo, incumplen el mandamiento «no matarás».
«Es la misericordia la que salva al mundo»
León XIV ha reivindicado que «es la misericordia la que salva al mundo». Según sus palabras, «cuida de cada existencia humana desde que florece en el seno materno hasta que se marchita en toda su fragilidad». Este enfoque implica rechazar dinámicas sociales que descartan a los más vulnerables —también el aborto— y, al mismo tiempo, obliga a redefinir el poder como servicio.

El Papa ha denunciado también que, hoy en día, «los idólatras son personas de miras estrechas». «Miran lo que cautiva sus ojos, nublándolos», ha descrito. ¿Qué hacer para no ser uno? Según León XIV, «la liberación de los ídolos es, pues, liberación de un poder que se ha convertido en dominio, de la riqueza que degrada en codicia, de la belleza disfrazada de vanidad».
Contra el aborto y las guerras
Sobre la violencia en medio planeta, ha condenado que «cada vida truncada es una herida en el cuerpo de Cristo». «¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas, a las imágenes de la guerra!», ha implorado. A lo que ha añadido que «la paz no es un mero equilibrio de fuerzas, es obra de corazones purificados, de quienes ven en el otro a un hermano a quien cuidar, no a un enemigo a quien derribar»

Al igual que ha hecho durante la mañana en la catedral de Nuestra Señora Inmaculada, ha pedido a los católicos que anuncien «el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor» y protejan «la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural».
Esta celebración ha contado con la presencia del arzobispo de Mónaco, Dominique-Marie David, del secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y de los soberanos monegascos, el príncipe Alberto II y la princesa Charlène, que iba vestida de blanco.