El Papa subraya que la entrada de Jesús en burro contrasta con quienes «empuñan espadas» - Alfa y Omega

El Papa subraya que la entrada de Jesús en burro contrasta con quienes «empuñan espadas»

En el Domingo de Ramos, ha propuesto la llegada de Jesús a Jerusalén como modelo de «mansedumbre mientras los demás se agitan en la violencia»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV en su primera celebración como Papa del Domingo de Ramos. Foto: CNS/Lola Gomez

En su primer Domingo de Ramos como Papa, León XIV ahonda en aquella «paz desarmada y desarmante» sobre la que ya habló desde la logia central de la basílica de San Pedro nada más ser elegido Pontífice. En primer lugar, ha recordado cómo Jesús en la Pasión «no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra». Algo que contrasta con este mundo que «se prepara la guerra».

El Papa ha subrayado cómo Cristo «permanece firme en la mansedumbre mientras los demás se agitan en la violencia». También «se ofrece como una caricia para la humanidad mientras los otros empuñan espadas y palos». Además «es la luz del mundo mientras las tinieblas están a punto de cubrir la tierra». Y «vino a traer vida mientras se lleva a cabo el plan para condenarlo a muerte».

Con la fe no se puede justificar la guerra

A partir de ese contraste, León XIV ha insistido en que la violencia no solo es contraria al Evangelio, sino que genera una dinámica que se retroalimenta. Ha recordado que la entrada de Jesús en Jerusalén, montado en un burro, cumple lo dicho por los profetas simboliza un rechazo explícito del poder militar.

León XIV en su primera celebración como Papa del Domingo de Ramos. Foto: CNS/Lola Gomez

Al igual que ya dijo el sábado en Mónaco, este domingo el Papa ha advertido sobre el uso torticero de la fe para legitimar los conflictos bélicos. No en vano, los cristianos creen en «un dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento». Y ha rescatado una cita de Isaís que explica cómo Dios «no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: “Por más que multipliquéis las plegarias, yo no escucho: ¡vuestras manos están llenas de sangre!”».

Jesús grita también por quienes mueren hoy

León XIV ha establecido más metáforas entre la Pasión de Cristo y el sufrimiento contemporáneo. «En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos». A lo que se suma «el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra».

Por último, con la mente en las víctimas recientes de los conflictos bélicos, el Papa ha recordado que «Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tened piedad!».

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