El Papa reza por el pueblo libanés

Al final de la audiencia, Francisco se dirigió al Líbano, conmocionado este martes por una violenta explosión que ha causado, por el momento, un centenar de fallecidos y miles de heridos en Beirut

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Al final de la audiencia, Francisco se dirigió al Líbano, conmocionado este martes por una violenta explosión que ha causado, por el momento, un centenar de fallecidos y miles de heridos en Beirut

El Papa centró la primera audiencia general tras el descanso de julio en la curación, recordando las diversas heridas –todavía abiertas– relacionadas con la pandemia de COVID-19. Después de la catequesis, Francisco dirigió sus pensamientos al Líbano y en particular a Beirut, donde este martes se produjo una explosión sin precedentes en la historia del país.

El Papa rezó en primer lugar por las víctimas y sus familias. Luego extendió su mirada a todo el país, lanzando un llamamiento para que «con el compromiso de todos sus componentes sociales, políticos y religiosos, el Líbano pueda afrontar este trágico y doloroso momento y, con la ayuda de la comunidad internacional, superar la grave crisis que atraviesa», aseguró.

Según la versión oficial, comunicada directamente por el presidente del Líbano, Michel Aoun, la explosión puede haber sido causada por un incendio en un almacén del puerto donde se almacenaban 2.750 toneladas de nitrato de amonio, incautado hace unos seis años por un barco. Las investigaciones están en curso y no se pueden descartar otras hipótesis por el momento.

También existe una creciente preocupación por las consecuencias a corto y mediano plazo de la explosión. El ministro de Salud libanés, Hamad Hasan, ha aconsejado que todo aquel que pueda hacerlo debe abandonar Beirut. Hasan dijo que los materiales peligrosos liberados en el aire después de las deflagraciones podrían tener efectos a largo plazo.

La atención de Francisco por el Líbano
En varias ocasiones el Papa ha dirigido sus pensamientos al Líbano, que lucha contra una difícil crisis económica y social, agravada por la pandemia de COVID-19. El pasado mes de mayo envió 200.000 dólares a la Nunciatura Apostólica de Harissa para apoyar 400 becas en el país, afectado por «una grave crisis que está generando sufrimiento, pobreza y que corre el riesgo de robar la esperanza especialmente a las generaciones más jóvenes, que ven su presente como fatigoso y su futuro incierto».

Alfa y Omega / Vatican News