El Papa recuerda «la inútil masacre» de la Primera Guerra Mundial y llama a la fraternidad
Además de referirse a la Primera Guerra Mundial, León XIV ha lamentado que «tantas guerras esparcidas por el mundo» parecen hacer imposible el sueño de la fraternidad
«Ayer conmemoramos el fin de la inútil masacre de la Primera Guerra Mundial, después de la cual para muchos pueblos, incluido el vuestro, llegó el alba de la independencia», ha rememorado el Papa León XIV durante su saludo a los fieles polacos al final de la audiencia general celebrada este miércoles. En este sentido, el Pontífice ha pedido dar «gracias a Dios por el don de la paz, de la cual, como afirmaba san Agustín, “nada hay absolutamente mejor”». Y ha añadido: «Custodiémosla con el corazón enraizado en el Evangelio, en el espíritu de fraternidad y de amor a la patria».
Su recuerdo de la Primera Guerra Mundial ha tenido lugar tras la catequesis, en la que se ha detenido en la fraternidad, que no se puede dar por supuesta, ha dicho. «No es algo ni inmediato ni que se pueda dar por descontado». Es más, «muchos conflictos, tantas guerras esparcidas por el mundo, tensiones sociales y sentimientos de odio parecerían demostrar lo contrario», ha subrayado.

Amenazas a la fraternidad
A pesar de ello, «la fraternidad no es un sueño hermoso e imposible, no es el anhelo de unas pocas almas ilusas». Al contrario: es posible. Pero «para superar las sombras que la amenazan hay que ir a las fuentes y, sobre todo, obtener luz y fuerza de Aquel que solo nos libra del veneno de la enemistad».
El mismo Santo Padre ha hecho ese ejercicio y ha explicado que «la palabra “hermano” deriva de una raíz muy antigua que significa cuidar, preocuparse, apoyar y sustentar»; una actitud que trasciende los lazos de la consanguinidad.
En este sentido, ha pedido recuperar el saludo de san Francisco de Asís: «Todos hermanos». El santo «se dirigía así a todos, independientemente de su procedencia geográfica y cultural, religiosa y doctrinal» porque «ponía en el mismo plano a todos los seres humanos. […] Les reconocía en el destino común de dignidad, de diálogo, de acogida y de salvación».
Esta «fraternidad universal» del Poverello de Asís, «expresa un rasgo esencial del cristianismo, que desde el inicio fue el anuncio de la buena noticia destinada a la salvación de todos, nunca de forma exclusiva o privada».

Seres relacionales
Por último, el Pontífice ha dicho que «la fraternidad es, sin duda, uno de los grandes desafíos para la humanidad contemporánea». La buena noticia es que es algo profundamente humano porque somos seres relacionales que «sabemos construir vínculos auténticos entre nosotros».
De hecho, «sin relaciones que nos sostienen y que nos enriquecen desde el inicio de nuestra vida, no podremos sobrevivir, crecer, aprender». Por ello, «si nos encerramos en nosotros mismos, corremos el riesgo de enfermarnos de soledad e incluso de un narcisismo que se preocupa solo de los demás por interés». Así, «el otro se redice, entonces, a alguien de quien tomar, sin que estemos nunca dispuestos verdaderamente a dar, a entregarnos».
Fue beatificada Madre Eliswa Vakayil, pionera de la vida religiosa femenina en India https://t.co/WXws9EeiuX
— María del Carmen de la Santísima Trinidad (@Maradel74437645) November 9, 2025
Dignidad de la mujer
El Papa ha recordado al final de la audiencia la beatificación en Kerala (India) de madre Eliswa Vakayil, fundadora de la primera Tercera Orden de Carmelitas Descalzas (TOCD). «Su valiente empeño a favor de la emancipación de las niñas más pobres es fuente de inspiración para quienes trabajan en la Iglesia y en la sociedad por la dignidad de la mujer», ha dicho el Santo Padre.