Francisco pide defender la familia del egoísmo y la cultura de la indiferencia - Alfa y Omega

Francisco pide defender la familia del egoísmo y la cultura de la indiferencia

Francisco no ha podido presidir la Eucaristía por sus problemas en la rodilla, pero ha leído la homilía

Redacción
El Papa Francisco llega a la plaza de San Pedro para participar en la Misa del Encuentro Mundial de las Familias. Foto: CNS.

El Papa Francisco ha instado a defender la familia de «los venenos del egoísmo» y «de la cultura de la indiferencia», al tiempo que ha elogiado la «valentía» de las familias en crisis que no se separan, en la multitudinaria Misa que ha celebrado durante el Encuentro Mundial de las Familias en la plaza de San Pedro del Vaticano, informa Europa Press.

«Afirmamos la belleza de la familia, sentimos más que nunca que debemos defenderla. No dejemos que se contamine con los venenos del egoísmo, del individualismo, de la cultura de la indiferencia y del descarte, y pierda así su ADN, que es la acogida y el espíritu de servicio», ha señalado ante cientos de familias de 120 países.

El Pontífice ha reconocido que «hay que tener valor para casarse y en tiempos de crisis no tomar el camino fácil, sino seguir adelante. Siempre. Redescubrir el amor. La Iglesia está con vosotros, es más, en vosotros», ha subrayado.

«Cuando alguna madre me ha dicho que le ayude para animar a su hijo de unos 37 años a que se case, yo le contesto: “¡No le planches las camisas! ¡Así le abres el camino!”», ha bromeado, arrancando el aplauso de los presentes.

A partir de ahí, ha incidido en la idea de que «el amor de los padres no tiene que ser posesivo, sino que debe impulsar a sus hijos a volar». En este sentido, ha dicho que la relación de los padres con sus hijos «no es sencilla» y, a menudo, motivo «de preocupaciones». «Los padres temen que los hijos no sean capaces de orientarse en la complejidad y en la confusión de nuestras sociedades, donde todo parece caótico y precario, y que al final pierdan su camino», ha manifestado.

De este modo ha lamentado que «este miedo hace a algunos padres ansiosos, a otros sobreprotectores, y, a veces, termina incluso por impedir el deseo de traer nuevas vidas al mundo».

También lo ha invitado a no preservar a los hijos «de cualquier malestar y sufrimiento», sino a tratar de «transmitirles la pasión por la vida, de encender en ellos el deseo de que encuentren su vocación y que abracen la gran misión que Dios ha pensado para ellos».

Francisco –que se ha ayudado de un bastón para caminar– ha leído la homilía, pero debido a sus problemas en la rodilla derecha no ha podido presidirla. En su lugar, lo ha hecho el cardenal estadounidense Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida de la Santa Sede.

La verdadera libertad

En su alocución, ha reflexionado sobre el concepto de libertad, «uno de los bienes más valorados y buscados por el hombre moderno y contemporáneo». «Todos desean ser libres, no tener condicionamientos, no estar limitados, y por eso aspiran a liberarse de todo tipo de prisión: cultural, social, económica», ha dicho.

Sin embargo, ha advertido de que son muchas las personas que «carecen de la libertad más grande», que es «la interior». En este sentido, ha asegurado que la libertad que da Dios al hombre «no es la falsa y vacía libertad del mundo», que en realidad es «un pretexto para satisfacer los deseos carnales».

De padres a hijos

Por otro lado, ha manifestado que «no hay nada más estimulante para los hijos que ver a los propios padres vivir el matrimonio y la familia como una misión, con fidelidad y paciencia, a pesar de las dificultades, los momentos tristes y las pruebas».

El Papa ha señalado que en la vida familiar llegan momentos en los que es «necesario cargar sobre sí las resistencias, las cerrazones, las incomprensiones que provienen del corazón humano y, con la gracia de Cristo, transformarlas en acogida del otro, en amor gratuito». Con todo, ha instado a las familias a «no echar de menos la vida de antes», y se ha referido a «la libertad de antes, con sus ilusiones engañosas».

Así, ha subrayado que las familias cumplen con la valentía de no usar su libertad para sus propios intereses, «sino para amar a las personas que Dios ha puesto a su lado». «En vez de vivir como islas, os habéis puesto al servicio los unos de los otros. De este modo se vive la libertad en familia», ha concluido.