El Papa pide al mundo más deporte y menos guerra
León XIV destaca en audiencia a los participantes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Milán-Cortina que el deporte promueve la lógica del encuentro «en tiempos de guerra»
El Papa León XIV ha recibido este jueves en audiencia a cerca de 240 atletas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Milán-Cortina 2026, y ha subrayado la necesidad de que en el mundo haya más deporte y menos guerra, recalcando el valor del deporte como instrumento de encuentro en un contexto internacional marcado por conflictos.
Durante su discurso, el Pontífice ha afirmado que, «en tiempos de guerra», el deporte puede convertirse en «un verdadero espacio de encuentro», capaz de «romper la lógica de la violencia para promover la del encuentro». En este sentido, el Papa ha destacado que las recientes competiciones celebradas en suelo italiano han transmitido «un noble mensaje humano, cultural y espiritual».
Historias de sacrificio
En su reflexión, León XIV ha explicado que el deporte no se reduce al rendimiento físico, sino que expresa «historias de sacrificio, disciplina y tenacidad». En este sentido, ha señalado que los atletas, especialmente los paralímpicos, muestran cómo el límite «puede convertirse en una oportunidad: no como obstáculo, sino como realidad que puede transformarse». Asimismo, ha recordado que «nadie gana solo», subrayando la dimensión comunitaria del éxito deportivo, que implica también a familias, equipos y entrenadores.

El Pontífice ha advertido también sobre los riesgos de una visión distorsionada del deporte, al alertar contra la tentación del «rendimiento a toda costa», que puede derivar en prácticas como el dopaje, y contra la lógica del lucro «que transforma el juego en mercado».
Escuela de vida
En este contexto, ha defendido una práctica deportiva integral, afirmando que el verdadero éxito no consiste en la acumulación de premios, sino en la «calidad de las relaciones», la «estima recíproca» y la «alegría compartida en el juego».
Finalmente, el Papa León XIV ha insistido en que el deporte, vivido de manera auténtica, constituye una «escuela de vida» que enseña «a ganar sin humillar» y «a perder sin perderse a uno mismo», valores que, según ha señalado, pueden aplicarse también a la política y a las relaciones entre los pueblos.