El Papa pide a los obispos «prudencia en la admisión de seminaristas»
En un discurso improvisado en la apertura de la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana, Francisco recuerda que el sínodo debe comenzar «desde abajo»
Seminaristas, sínodo y tribunales eclesiásticos. Estos son los tres temas que ha tocado el Papa Francisco en su discurso improvisado al inaugurar la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Italiana en Roma, que se celebra bajo el título Anunciar el Evangelio en un tiempo de renacimiento. Iniciar un camino sinodal, informa Vatican News.
El Pontífice ha hecho especial hincapié en el primero, sobre todo en lo que atañe a la admisión y la formación de los seminaristas. «Hay un peligro, que es fallar en la formación y en la misión de los seminaristas. […] Hemos visto con frecuencia seminaristas que parecían buenos, pero eran rígidos. La rigidez no es del buen espíritu, detrás de la rigidez hay otros problemas».
En este sentido, ha lamentado que se hayan aceptado candidatos sin haber obtenido antes la información pertinente: si ya habían pertenecido a otras congregaciones y diócesis y lo habían dejado. «No podemos bromear con los chicos que vienen al seminario», ha subrayado. Con todo, ha insistido a a los obispos «ser prudentes en la admisión de los seminaristas».
Sobre el Sínodo, ha recordado que este debe empezar «desde abajo, en las pequeñas comunidades, en las parroquias». Un proceso que requerirá «paciencia y trabajo», haciendo hablar a la gente, y que «salga la sabiduría del pueblo de Dios». En este camino sinodal al que el Papa Francisco ha exhortado a la Iglesia italiana, es central retomar las líneas trazadas en la conferencia de Florencia de 2015, «una herencia», ha dicho Francisco, que debe «iluminar este momento».
Sobre los tribunales eclesiásticos, el Papa simplemente se ha congratulado por todos los avances realizados hasta la fecha.
También el sínodo ha estado en el centro de las palabras del presidente de la CEI, Gualtiero Bassetti, que ha pedido al Pontífice «su aliento, oración y paternal bendición» para este camino. «Un proceso que comienza desde abajo para involucrar al santo Pueblo de Dios», ha concluido.