El Papa llama en Mónaco a la Iglesia a «hacerse abogada» y defender la vida - Alfa y Omega

El Papa llama en Mónaco a la Iglesia a «hacerse abogada» y defender la vida

León XIV pide a los católicos del país «anunciar el Evangelio de la vida» para que sea «defendida y promovida desde su concepción hasta su fin natural»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV en la catedral de la Inmaculada Concepción de Mónaco. Foto: CNS /Lola Gomez

«Cristo es el centro dinámico, el corazón de nuestra fe, y es a partir de esta centralidad que quisiera dirigirme a vosotros. Desde esta afirmación, León XIV se ha dirigido a la comunidad católica del Principado de Mónaco reunida en la catedral de Nuestra Señora Inmaculada durante su visita apostólica de este sábado.

El Papa entra a la catedral tras bajarse del papamóvil. Foto: CNS/Lola Gomez

El Pontífice ha definido su misión como la de «una Iglesia llamada a hacerse “abogada”, es decir, a defender al hombre en su integridad y a todos los seres humanos». Esa tarea pasa en primer lugar por «iluminar a la persona humana y a la sociedad para que, a la luz de Cristo y de su Palabra, descubran su propia identidad, el significado de la vida humana, el valor de las relaciones y de la solidaridad social, el fin último de la existencia y el destino de la historia».

La diversidad no debe provocar «división en clases sociales»

En el contexto concreto de Mónaco, León XIV ha afirmado que la Iglesia local «posee una gran riqueza: ser un lugar, una realidad en la que todos encuentran acogida y hospitalidad, en esa mezcla social y cultural que es vuestro rasgo típico». Sin embargo, ha advertido de que esa diversidad no puede convertirse en «ocasión de división en clases sociales». «Al contrario, todos son acogidos en cuanto personas e hijos de Dios, y todos son destinatarios de un don de gracia que impulsa la comunión, la fraternidad y el amor recíproco», ha recalcado.

«¿Estamos realmente protegiendo la dignidad de la persoma?»

El Papa ha llamado también a los católicos de Mónaco a «prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización». Que se concreta en «anunciar el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor y llevar a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural».

Vista de la nave central de la catedral con el Papa al fondo. Foto: CNS/Lola Gomez

Una misión en la que, igualmente, «es importante que el anuncio del Evangelio y las formas de la fe se preserven del riesgo de reducirse a costumbre, aunque sea buena». Lo que dibuja una pregunta que el católico debe plantearse en todo lo que hace: «¿Estamos realmente protegiendo la dignidad de la persona en todas sus fases?».